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MARINA BAJA EN FURGO

PortadaMarinabajaCasi un año después de nuestra primera experiencia Vanyou, que podéis leer en el relato de La Marina Alta, tocaba probar de nuevo y escaparnos en furgo un finde. El destino elegido fue la comarca alicantina de la Marina Baja, donde disfrutamos de las preciosas fuentes del Río Algar, uno de esos sitios que si te enseñan la foto y te dicen que está en cualquier paraíso tropical te lo crees, pero lo cierto es que para suerte nuestra lo tenemos cerquita y sin duda merece la pena descubrirlo. El pintoresco Guadalest, con su castillo dominando el valle no se queda atrás, siendo el lugar elegido para pasar la segunda noche, acabando la excursión en la capital de la comarca y de la industria chocolatera española (como los entendidos en la materia sabrán bien), Villajoyosa.MAPA marina baja Toca ahora hablar de la furgo, pues para esta segunda y puede que definitiva prueba, ya se irá viendo ;), elegimos un modelo “lite”, es decir sin techo elevable (y a decir verdad no lo echamos en falta) que cuesta 75 € al día en temporada media por lo que la reserva de dos días ascendía a 150 €, teniendo una limitación de 250 kms diarios (0,20 € el kilómetro extra) que desaparece si el alquiler es más largo, como siempre lo mejor es consultar su web en el enlace que os he dejado para ver tanto las condiciones como el equipamiento de las furgos. En esta ocasión nos llevaríamos y casi estrenaríamos a Mapuche, una amplia y cómoda Volkswagen Transporter de 114 CV que todavía no tenía ni cuaderno de usuarios. Pues doy paso al relato y no me queda más que invitaros a bordo para acompañarnos en un breve pero intenso fin de semana por tierras alicantinas.

DÍA 1- RECOGEMOS LA FURGO Y DIRECTOS A CALA MORAIG

A la hora acordada estuvimos en la nueva ubicación de las furgos en la Avenida del Puerto de Valencia, donde nuestros amigos de Vanyou Paula y Chema nos esperaban, charlando animadamente mientras nos explicaban el funcionamiento de todos los dispositivos. Dado que ya salimos relativamente tarde y yo llegaba cansado de un viaje largo, decidimos ir directamente al lugar donde pasamos la primera noche el año anterior, la cala Moraig en Benitachell, si bien es verdad, como me dijo Miriam, que fue ponerme a conducir la furgo y llevar una sonrisa de oreja a oreja 🙂 :).

Desde Valencia el camino más directo es la autopista de peaje AP-7 (unos 100 kms y 9 €) hasta la salida 62 a Denia, Jávea y Ondara, recorriendo otros 25 kms por la N-332 y CV-734 hasta Jávea primero y por la CV-740 hasta el desvío de la Cala Moraig en Benitachell a continuación. Una vez en este desvío hay que cruzar diversas y liosas urbanizaciones (la principal es Cumbres del Sol) y con paciencia, buena orientación y un móvil con GPS a poder ser se acaba llegando sin problemas. Aparcamos lo más cerca del mar posible y con la compañía de alguna que otra furgo y algo de gente en el bar de la cala cenamos y montamos todo para pasar la noche, cayendo rendidos con el sonido del romper de las olas de fondo.

DÍA 2- INOLVIDABLE BAÑO EN LAS FUENTES DEL ALGAR

Amanecimos en un marco difícil de igualar, como bien sabíamos del año pasado, poniéndonos en marcha sin prisa ninguna y realizando una breve parada en Moraira antes de llegar a Calpe. La carretera que une ambas poblaciones, la CV-746, es muy agradable y proporciona muy buenas vistas de la costa y como es lógico del peñón de Ifach.

Vistas al peñón de Ifach

Vistas al peñón de Ifach

Ya en Calpe pasamos la mañana en la cala de la Fossa, situada a los pies del majestuoso peñón en su cara norte, bien resguardados del viento del sureste (xaloc) que estaba apretando un poco en ese momento y tomando un baño en sus cristalinas, aunque todavía frías, aguas. Buena mención merece el restaurante “Maruja”, ubicado en la propia cala, donde degustamos un menú para dos con ensalada, queso frito, calamares a la plancha y huevos rotos por 10,50 € por cabeza (sin bebida) que nos dejó satisfechos. Tras ello pusimos rumbo a las fuentes del Río Algar, el paraje estrella de esta excursión, en el que yo ya estuve con mis padres de pequeño pero que a juzgar por cómo me sorprendió, no recordaba del todo bien. Para llegar seguimos la N-332 casi hasta Altea, pues justo antes está el desvío a la CV-755 a Callosa de Ensarriá y finalmente la CV-715 una vez que se entra en el pueblo, estando ya bien indicadas las fuentes (en total unos 20 kms desde Calpe). Aviso ya que el aparcamiento no abunda y que es una carretera estrecha y que acaba allí mismo, por lo que la mejor opción es dejarlo en el parking de algún restaurante (luego estás “obligado” a comer allí) o, como hicimos nosotros, en un pequeño parking que hay a la entrada que nos costó 3 €.

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No tardamos en llegar a las taquillas del acceso (4 € por adulto) y empezar a recorrer las cascadas y tolls (piscinas naturales) que forma el río Algar (enlace a la web del paraje), nos bañamos ya en la primera piscina nada más entrar y por supuesto en la cascada principal o toll de la Caldera, un lugar de especial belleza potenciado por la fuerza y el caudal con el que caía el agua, un privilegio sin duda, además había muy poca gente (en verano siempre aumentan los visitantes) y pudimos deleitarnos tanto como quisimos.

El Toll de la Caldera, un marco espectacular

El Toll de la Caldera, un marco espectacular

Continuamos por el agradable sendero de subida pasando por el toll Blau, otra espectacular y profunda piscina, el toll del Baladre, el de la Presa, el de la Figuera y la playa de la Tribu, realmente nos sentimos muy a gusto en este lugar e intentamos vivir el momento tanto como pudimos, es sin duda un sitio que merece la pena visitar o, en nuestro caso, volver. Como podéis ver os dejo una buena serie de fotos que os ayuden a haceros una idea de cómo son las fuentes del Algar.

Vistas llegando a Guadalest

Vistas llegando a Guadalest

Regresamos hasta Callosa entre interminables campos de nísperos, muchos de ellos plastificados, enlazando de nuevo con la CV-755 que lleva hasta Guadalest tras 15 kms de curvas y vistas cada vez mejores del valle, por lo que hay que tomarlo con calma. Llegamos poco antes del atardecer justo cuando ya no hay que pagar parking, y si en las fuentes había poca gente el paseo que dimos por este precioso pueblo fue en la casi total ausencia de la misma, lo que, en mi opinión, le dio más valor. Todo estaba cerrado pero aún así atravesamos el túnel de acceso que lleva a la calle principal (C/ de la Iglesia) y a la plaza de San Gregorio, desde la cual hay un mirador con amplias y excelentes vistas del valle y embalse de Guadalest, el momento fue mágico sin más, el sol caía y dejaba unos tonos anaranjados mientras que el silencio era casi absoluto, yo diría incluso, aunque parezca una contradicción, que se podía escuchar.

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Nos quedamos allí un buen rato antes de volver a la furgo y buscar un sitio donde pasar la noche, eligiendo finalmente un saliente amplio de la carretera desde el que se veía una panorámica general del pueblo, probablemente un lugar poco común para aparcar (por ejemplo la piscina municipal puede ser un buen sitio) pero no estuvimos mal. Allí cenamos tranquilamente y nos fuimos a dormir con toda una serie de nuevos e inolvidables momentos vividos.

Iluminación de Guadalest

Iluminación de Guadalest

DÍA 3- VISITAS AL CASTILLO DE GUADALEST Y VILLAJOYOSA

Dedicamos la mañana a visitar el castillo (que estaba cerrado la tarde anterior), aparcando en uno de los parkings (2 € para todo el día) que hay en el centro de esta pequeña pero histórica población, pasando pero sin entrar por varios de los museos que tiene, como el de miniaturas o torturas, además del curioso museo de saleros.

El campanario desde el castillo

El campanario desde el castillo

Para acceder al mismo hay que hacerlo por la casa-museo de los Orduña, previa entrada de 4 €, una familia que hacia el siglo XVI adquirió mucho peso en Guadalest ocupando diversos puestos de poder, visitando las diferentes salas de la mansión que hasta tenía acceso propio a la contigua iglesia, como la sala de los mapas, el comedor o la biblioteca, todo está en buen estado de conservación y decorado para la ocasión, también pueden verse fotos de la estirpe familiar. Desde la casa se llega por una pasarela al castillo de San José, de origen musulmán, recorriendo sus murallas hasta llegar a la parte alta en la torre del Homenaje, junto al cementerio local, por lo que debe guardarse, como se indica en un cartel, el respeto correspondiente. Las vistas tanto del paisaje dominado por la sierra de Aitana y el embalse de Guadalest, como de la propia población con el campanario y las ruinas del viejo castillo de la Acozaiba (también musulmán) son excelentes, además el día acompañaba e incluso se divisaba el mar a lo lejos.

Foto panorámica desde la torre del Homenaje

Foto panorámica desde la torre del Homenaje

Con el calor apretando ya nos dirigimos a Villajoyosa por la CV-70 que va de Guadalest a Benidorm pasando por Polop y de la meca turística de la Costa Blanca a la capital de la comarca por la N-332, sumando aproximadamente unos 30 kms donde se mezclaban agradables paisajes con la vorágine de edificaciones que inunda la costa alicantina.

El campanario encaramado

El campanario encaramado

En Villajoyosa aparcamos en una explanada llena de vehículos junto a la playa Centro y nos dedicamos a tomar el sol mientras recorríamos el animado paseo marítimo, y es que aunque fuera mayo, con el calor que hacía, la playa estaba a tope. Para comer subimos a la Avenida del País Valenciano (calle principal) encontrando “El Templo de las Ensaladas” en el número 24, dejándonos asesorar por el simpático camarero húngaro que llevaba el local en cuanto a la ensalada y pizza que pedimos y por lo que pagamos unos 18 € para los dos. Echamos un vistazo a las famosas casas pintadas a los lados del río Amadorio y no podíamos despedirnos sin pasar por una chocolatería, en este caso la de Valor, pues es en esta localidad donde se produce buena parte del mismo en España, existiendo incluso el museo del Chocolate que por desgracia estaba cerrado al ser domingo (dejo el enlace). A media tarde salimos para Valencia tomando la AP-7 a la altura de Benissa (peaje de 10,50 €) y llegando a la hora prevista al garaje para dejar la furgo e intercambiar impresiones con los anfitriones.

Como conclusión acabamos encantados con nuestra segunda experiencia en furgo camper, no echamos para nada en falta el techo (que además es de lo más caro) y descubrimos lugares que dejan con la boca abierta y que seguramente deberíamos valorar más, dando por hecho que volveremos, ya sea en furgo propia si es que alguna vez me lanzo o alquilándola de nuevo a sitios tan recomendables como Vanyou 😀 :D, ¡un saludo a tod@s y hasta la próxima!

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