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SIDNEY (AUSTRALIA)

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Llegué a esta ciudad para pasar un fin de semana después de recorrer Nueva Zelanda y hacer así el viaje de vuelta a España más ameno, comprobando y disfrutando su ambiente internacional y animado. Sídney es la ciudad más grande de Australia (con los alrededores supera los 4 millones), fue el primer asentamiento inglés en la isla-continente y es la capital del estado de Nueva Gales del Sur. Volé desde Christchurch (en la isla sur de Nueva Zelanda) con la compañía low cost Jetstar por 112,63 € (con una maleta facturada) y salí con Air Asia a Kuala Lumpur (me costó 179,25 € con la maleta) donde enlazaba con el vuelo multidestino de Qatar Airways (Madrid-Hong Kong a la ida y Kuala Lumpur-Madrid a la vuelta, ambos vuelos con escala en Doha, Qatar) que me había costado 626,42 € como ya comenté en los diarios de los otros países visitados en este viaje.

¡Se puede agrandar!

¡Se puede agrandar!

El precio total de todos los vuelos aquí comentados más los de Hong Kong a Singapur y de allí a Auckland (en la isla norte de Nueva Zelanda) fue de 1.316 €, lo que supone un precio razonable para viajar a las antípodas y parecido al que se puede encontrar en una búsqueda directa. El alojamiento lo reservé un día antes en Christchurch a través de Hostelbookers, siendo el “City Central Budget Accommodation” (en el nº 707-A de George Street) un sitio aceptable donde compartí habitación para 4, baño común exterior con dos duchas (aquí le faltaba algo de limpieza, el resto bien), wifi, taquillas y cocina común, además la situación junto a la estación central de tren es ideal para explorar el centro de la ciudad a pie (sino se quiere andar mucho está el autobús gratuito nº 555 que va de la mencionada estación a Circular Quay).

Centro ampliado ("click" para agrandar)

Centro ampliado (“click” para agrandar)

El tiempo en marzo es agradable pues allí es final del verano, las opciones para comer son infinitas (hay de todos lados) y es una ciudad segura, pese a ello llevaba mi seguro de viaje para todo el mes (con Hong Kong y Nueva Zelanda) de la compañía AXA que me costó 58,24 € (hacer constar que unos supuestos gastos médicos no serían baratos, desde luego), os dejo también el enlace de las recomendaciones de viaje a Australia del Ministerio de Exteriores. Para entrar al país hay que solicitar un visado electrónico a través de inmigración de Australia (dejo el enlace, como es lógico, en inglés) que tiene validez para un año y una vez usado permite estar tres meses en el país, además este tipo concreto (la eVisa 651) es gratis, todo ello con pasaporte español, claro, para otras nacionalidades habrá que consultarlo. Por último la moneda es el Dólar australiano (AUD) y tanto a fecha del viaje (marzo del 2014) como en el momento que lo escribo (julio del 2015) el cambio es el mismo, 1 €=1,49 AUD (de la web xe.com), comentando también que por regla general es un país bastante caro. Doy paso ya al relato de estos días donde exploré el centro de la ciudad y su playa más famosa, Bondi, reflejando entre paréntesis el día total del viaje incluyendo Hong Kong y Nueva Zelanda.

Dólares australianos

Dólares australianos

DÍA 1 (29)- PASEOS POR CHINATOWN, DARLING HARBOUR Y CENTRO

Pasé la noche en la sala de espera del aeropuerto de Christchurch hasta la salida del vuelo ya reflejado de Jetstar, una compañía low cost que ofrece lo justo, pero bueno este vuelo no fue muy largo (unas tres horas y media) llegando a Sídney pasadas las 8 de la mañana. La aduana australiana es de las más estrictas que hay (de hecho recuerdo un programa de televisión sobre el tema), hay que informarse bien y por lo delicado del ecosistema entrar con comida de otros sitios puede ser objeto de multas, yo por si acaso no llevaba nada, pues si bien pasé el control sin problemas nos pasaron un perro detector a todos.

Vista de Darling Harbour

Vista de Darling Harbour

En cuanto a la copia impresa de la visa no me la pidieron (con el pasaporte les saldría que la tenía concedida) y una funcionaria, al salir del control de documentación, me hizo varias preguntas del por qué de mi viaje, dando las explicaciones pertinentes con las que quedó conforme. Saqué dinero en el propio aeropuerto de Sídney (llamado Kingsford Smith) y me dirigí al tren, que es el mejor método de llegar a la estación central tardando unos 15 minutos y pagando 16,40 AUD=10,99 €. El día estaba nublado e incluso llovía un poco, aunque la temperatura era buena, tardando un rato en encontrar el alojamiento en la contigua calle George nº 707-A del que ya he dado referencias.

Interesante partida de ajedrez

Interesante partida de ajedrez

Pese al cansancio había que aprovechar el día empezando por el barrio chino y el mercado Paddy`s, con todo tipo de gangas, pasé junto a los jardines chinos aunque no entré a verlos (costaba 6 AUD=4,02 €) y llegué al concurrido Darling Harbour, una dársena rodeada de restaurantes y bares modernos y clásicos donde también están el centro de convenciones de la ciudad, el museo marítimo (éste me llamaba la atención pero eran 27 AUD=18,12 € y lo vi excesivo) y el acuario. No tenía prisa e intenté absorber todo lo que tenía alrededor, cruzando la dársena por el peatonal puente Pyrmont y comiendo en la zona de Pontoon un sandwich bien completo por 13,80 AUD=9,25 €, tras lo cual nada mejor que recorrer la principal arteria del centro de la ciudad, la calle Pitt, que cuenta con varias zonas peatonales repletas de gente y con varias actuaciones callejeras, de entre las cuales me encantó la de un chaval que tocaba una improvisada batería compuesta por cubos de varios tamaños, un auténtico artista.

El artista de la batería

El artista de la batería

Pasé junto a la Tower Eye, la más alta de la ciudad, cuyo mirador costaba la friolera de 70 AUD=46,98 € por lo que ni me planteé entrar, continuando hacia Hyde Park curioseando por los edificios de importancia que lo rodean como la catedral de St. Marys (acceso gratuito) y digna de visitarse, el museo de Australia (estaba cerrando y costaba 24 AUD=16,11 €) o el memorial de guerra del ANZAC, la coalición de tropas australianas y neozelandesas que participaron junto a los aliados en la II Guerra Mundial. También me detuve ante una interesante partida de ajedrez a tamaño casi natural en un rincón del parque, no era el único y me dieron ganas de echar una partidita, pero el cansancio se dejaba notar y regresé al albergue pasando junto al edificio del ayuntamiento (estaba de reformas) y la catedral de St. Andrews (ya cerrada), compré algo sencillo para cenar aprovechando que el alojamiento tenía cocina y a descansar de tan intenso día. Una de las cosas que más me sorprendieron de esta primera jornada fue la diferencia de orígenes de los ciudadanos de Sídney y en especial la amplitud de la comunidad asiática.

La Tower Eye desde Hyde Park

La Tower Eye desde Hyde Park

DÍA 2 (30)- TOUR GRATUITO POR EL CENTRO E IMPROVISADA SALIDA NOCTURNA

El día anterior ya investigué para hacer uno de esos tours gratuitos que al finalizar das la propina que quieras, un modelo que se lleva mucho y ya conocía de Europa, encontrando en el alojamiento información de la compañía “I`m Free Tours” (en inglés) que empezaba a las 10:30 en la pequeña plaza junto al ayuntamiento y la catedral de St. Andrews. Hacer constar que lo hacen también por la tarde así como otros tours por barrios concretos, como The Rocks. Desayuné y llegué puntual charlando enseguida con una pareja de alemanes que se alojaban en mi albergue y estaban también esperando y con un neozelandés que había venido a visitar a unos amigos llamado Ahmed.

St. Marys vista desde Hyde Park

St. Marys vista desde Hyde Park

El tour duró unas tres horas con un descanso en medio y creo que es de lo mejor que se puede hacer para no perderse nada y aprender la historia de la ciudad, el recorrido que seguimos fue del ayuntamiento al Queen Victoria Building, Pitt Street, Tower Eye, Hyde Park, el hospital Macquarie, Hunter Street (donde están todos los grandes bancos), Customs Building (edificio de Aduanas, donde descansamos) y ya Circular Quay (a la izquierda de la Ópera y de donde salen los ferries), el famoso y primer barrio de la ciudad, The Rocks y acabamos junto a la terminal de cruceros con unas preciosas vistas de la bahía de Sídney, la universalmente conocida Ópera y el puente. Durante todo el recorrido fuimos parando en diferentes puntos y nuestra simpática guía, que era de allí, nos iba contando historias y explicaciones muy interesantes, que para mi sorpresa entendí bastante bien y eso que el acento australiano no es fácil, pero quizás influyó que venía de Nueva Zelanda donde es mucho peor. Lo que más me llamó la atención fue The Rocks, lugar del primer asentamiento europeo donde se juntaba lo peor, pues no en vano los primeros habitantes de nuestro continente fueron ladrones y bandidos.

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Durante el tour fui charlando con Ahmed y con dos chilenas muy majas, Mara y Cecilia, que estaban allí con un visado de trabajo, además como tenía intención de dar una vuelta por la noche les pregunté y me dijeron que irían a un cumpleaños con más amigos a lo que me uní echándole un poco de cara (imprescindible si se viaja solo por otra parte). Al acabar la guía aceptaba todo tipo de preguntas y marcaba en el mapa lo que hiciera falta, mi propina fue de 5 AUD=3,35 €, yendo con Ahmed a comer al Orient Hotel (en The Rocks) ya que él tenía curiosidad por probar la carne de canguro y fue el sitio que la guía nos recomendó, sin embargo nos pareció caro (24 AUD=16,11 € el filete) y encontramos una animada zona de puestos callejeros donde elegimos un turco que nos salió por 9,50 AUD=6,40 € los dos.

Foto panorámica de la bahía

Foto panorámica de la bahía

Tras una buena conversación nos despedimos pues él había quedado con sus amigos y ya tenía planes, asegurándome que de lo contrario se hubiera venido de fiesta también y me crucé a pie el precioso puente sobre la bahía para ver las vistas tanto desde el propio viaducto como de la Ópera y el distrito financiero desde la orilla norte. Hacía calor y que mejor que volver a la orilla sur en ferry navegando por la bahía, así que descansé un rato en un parque y en el muelle del parque temático de Luna Park (Milsons Point) cogí el ferry F-4 por 6 AUD=4,04 € que se pagaban al salir en Circular Quay.

Foto desde el puente

Foto desde el puente

Tocaba ya pasear por la zona de la Ópera, el edificio más famoso de la ciudad, obteniendo buenas fotos y participando del buen ambiente con multitud de actuaciones en la calle llegando hasta la entrada del Jardín Botánico, al este de la Ópera, que ya dejé para el día siguiente regresando al albergue en el mencionado bus gratuito nº 555 que va de Circular Quay a la estación central de tren y es de color verde. Me duché, preparé y salí a cenar por la zona dando con el coqueto restaurante japonés “Kura”, justo enfrente de una de las entradas del Paddy`s Market, en Chinatown, donde apenas cabían 6 u 8 comensales, pero sólo puedo decir que el pollo teriyaki que pedí estaba delicioso (me costó 10,50 AUD=7,06 €), por lo tanto es un sitio recomendable.

Ambiente en torno a la Ópera

Ambiente en torno a la Ópera

Seguidamente di un alto hasta Darling Harbour porque tenía información de que todos los sábados a las 21 horas había un espectáculo de fuegos artificiales, pero llegó la hora, pregunté y no recuerdo por qué justo ese día se había suspendido, en fin al menos me entretuve con las actuaciones callejeras y la atmósfera reinante. Me estaba dirigiendo ya al bar Maloney`s donde se celebraba el cumpleaños cuando alguien me llamó por la calle, lo primero que pensé es que estaba en Sídney y no podía ser…pero sí, eran las chilenas que estaban cenando y me reconocieron, acercándonos después al pub donde conocí al cumpleañero, Luis, que era mexicano y a más gente de otros países sudamericanos, la cierto es que lo pasé muy bien, como resumen fue un gran día que no pudo salir mejor, con un tour descubriendo de primera mano la historia de la ciudad, conociendo gente e incluso saliendo de noche y todo, ¡qué más se puede pedir!.

DÍA 3 (31)- JARDÍN BOTÁNICO, ÓPERA Y LA PLAYA MÁS FAMOSA, BONDI

Cecilia me había confirmado que el mejor sitio y más barato para comparar souvenirs o los típicos regalos era el Paddy`s Market, por lo que la hice caso y me di una vuelta sobre todo por la planta de abajo, en la de arriba había tiendas más caras y restaurantes. De camino a la Ópera y el Jardín Botánico comí en un kebab turco de la calle George que ofrecía hamburguesas de canguro y decidí probarlo finalmente, me costó 13,50 AUD=9,04 € y digamos que no estaba mal, si bien no tenía mucho interés en repetir.

Aspecto desde el Jardín Botánico

Perspectiva desde el Jardín Botánico

Bajé a Circular Quay en el autobús gratuito (el famoso 555) y una vez más quedé encantado con el buen ambiente y la atmósfera que se respiraba, esta vez el tipo más curioso con el que me crucé ofrecía abrazos gratis…y no le hice el feo claro, rodeando justo después el edificio de la Ópera de Sídney para contemplarlo desde todos los ángulos posibles (comentar que si se reserva con tiempo se puede visitar en grupos y cuesta 37 AUD=24,79 €). El parque del Real Jardín Botánico (gratis) está impecable, entré a él por la zona contigua a la Ópera e invitaba a tumbarse en una buena sombra en el césped a ver la gente pasar, era domingo y no podía estar más vivo con grupos bailando, practicando yoga en un rincón o celebrando diversas cosas, en definitiva un reflejo de la vida tranquila de la ciudad, contando también con estanques y lagos artificiales y como jardín botánico que era multitud de plantas y árboles debidamente señalizadas.

Un tipo peculiar

Un tipo peculiar

Lo recorrí casi en su totalidad llegando al Mrs. Macquarie`s Point desde el que había estupendas vistas de la bahía con la Ópera y el puente a mi izquierda, regresando poco a poco a la parada de los autobuses de Circular Quay. Para ir a la playa de Bondi valen varias líneas y en algunas (no todas como el nº 333 que es de prepago) se puede comprar el billete a bordo, en consecuencia lo mejor es llevarlo ya de alguno de los puntos habilitados donde los venden, como en la farmacia que estaba junto a la parada donde compré dos billetes sencillos para la zona 3, a la que corresponde Bondi, por 9,20 AUD=6,21 €, es decir el sencillo a 4,60 AUD=3,10 € (no había descuento de ida y vuelta). Cogí el nº 380 y en unos 40 minutos aproximadamente llegamos a esta famosa playa cuna de la cultura surfera del país, que estaba a reventar, tanto de bañistas como de gente haciendo surf a los que presté especial atención, pues son muchas las ganas que tengo de aprender bien este deporte que ya “toqué” en Senegal e intuí que cuando me ponga a ello me encantará.

No tenía prisa por lo bien que se estaba en la zona inclinada con césped y sombra donde me tumbé y desde la que se divisaba toda la playa con su frenética actividad, hasta que llegó el momento de deshacer el camino a Circular Quay en el bus nº 333 y de disfrutar de su ambiente de puesta de sol inigualable, con la música chill-out del bar de la Ópera dándole un toque único, lo que en las guías modernas se describiría como un sitio “fashion” o “chic”, que nunca he sabido muy bien a qué se refieren exactamente.

El puente iluminado

El puente iluminado

Sólo me quedaba andar hasta la zona del albergue (por lo menos media hora) e ir a cenar de nuevo al “Kura”, donde no me importó esperar un rato pues las gambas en tempura con arroz que pedí bien lo merecieron (el precio fue de 12 AUD=8,04 €). Sídney me dejó con ganas de más, quizás de explorar y hacer excursiones por los alrededores o ver otras playas y con el gusanillo de ver más de Australia también, pero bueno eso quedará para otra ocasión cuando ahorre el dinero suficiente.

DÍAS 4 Y 5 (32 Y 33)- AVIONES Y MÁS AVIONES

Hice la maleta y con tiempo me dirigí a la estación central de tren para ir a la terminal internacional del aeropuerto de Sídney (16,40 AUD=10,99 € el billete), realizando los trámites rutinarios del check-in y los controles, embarcando y aguantando más de 8 interminables horas dentro de un avión de Air Asia con destino Kuala Lumpur (al aeropuerto LCCT). Allí fueron más horas de espera, cambiar del aeropuerto low cost (LCCT) al internacional (KLIA) y salir a la madrugada siguiente ya con Qatar Airways a Madrid con una hora de escala y cambio de avión en Doha (enlace del aeropuerto, que por fortuna está muy bien organizado y el transfer se hace rápido).

¡De vuelta a casa!

¡De vuelta a casa!

En total fueron unas 23 horas de vuelo, si bien sobre el reloj fueron muchas menos al ir descontando horas conforme cruzábamos los husos horarios, pero si algo malo tiene ir a Australia o Nueva Zelanda es que más lejos no te puedes ir y sabes que sí o sí te vas a comer un porrón de tiempo dentro de los aviones, al menos las escalas largas en Hong Kong y Sídney me lo hicieron un poco más ameno, sobre todo la primera que está a mitad de trayecto, pues ir a España directamente desde Sídney o Nueva Zelanda no supone mucha diferencia. Como conclusión fue una gran experiencia y mi primer viaje largo en solitario, que si todavía me quedaba escondido algún miedo al respecto os puedo asegurar que lo despejó por completo, sólo hay que tener poca vergüenza (e incluso teniéndola es una fantástica forma de superarla) y de forma natural se irá encontrando gente con la que compartir el viaje, yo desde luego no puedo hacer otra cosa que animaros a que esta situación no os detenga. ¡Muchas gracias y nos vemos pronto por el mundo!.

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