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JAP-1ª PARTE, DÍAS 1-12

Recorrido días 1-12

DÍAS 1/2- 05-06/09/12 UN LARGO VIAJE DE IDA

Salimos el día 5 desde Madrid-Barajas hasta Londres-Heathrow, ya tarde, llegando a las 23 horas y haciendo noche en el aeropuerto hasta la salida del vuelo a Tokio a las 9 de la mañana, para pasarnos unas 11 horas en el avión llegando a la capital nipona a las 5 de la mañana del día siguiente, pues a las horas de vuelo hay que sumar las del cambio de husos horarios (hasta 7), llegando muy cansados pero con intención de aguantar al menos medio día.

DÍA 3- 07/09/12 PRIMER CONTACTO CON LA CIUDAD MÁS GRANDE DEL MUNDO

Aterrizamos en el aeropuerto mejor situado de Tokio, el de Haneda, donde pese a la hora ya estaban abiertas las casas de cambio, consiguiendo el ya mencionado cambio de 1 €= 94,87 ¥ (en Barajas cambiamos 30 € para llevar algo a 1 €=84,30 ¥, para que veáis la diferencia). Si tenemos en cuenta las ciudades que rodean Tokyo llegamos a los 30 millones de habitantes, por lo que hablamos de la aglomeración urbana más grande del mundo.

Zona del mercado de Tsukiji

Para llegar al centro nos encontramos con dos opciones, el monorraíl y la línea Keikyu hasta la estación de Shinagawa, una de las más grandes, decantándonos por la Keikyu que era más barata (400 ¥=3,94 € cada uno) . El transporte público en Tokio es excelente, con todos los carteles también en inglés, y aunque pueda parecer lioso al principio no es tan complicado (mapa de trenes JR y mapa del metro). Tenemos diferentes líneas de metro, cada una con su nombre y en ocasiones gestionados por empresas distintas, además está la línea circular de cercanías de JR (línea Yamanote) que te lleva a casi todos los puntos destacados de la ciudad y entra en el pase por lo que es la más utilizada por los turistas, nosotros aguantaríamos tres días (que dedicamos a visitar Tokio) antes de activar nuestro pase para que nos valiera hasta el último día, por lo que nos movimos con el pase de 1 día de JR (Tokunai pass) para el centro de la ciudad, que compramos en Shinagawa (que está en la línea Yamanote) por 730 ¥=7,18 € cada uno. Así pues dejamos las maletas en una taquilla de las grandes hasta que fuéramos al albergue (las veréis por todas las estaciones) por 600 ¥=5,90 € para todo el día, que sólo se puede pagar con monedas de 100 ¥. Y ya a ver cosas empezando por la lonja de pescado más grande del mundo, la de Tsukiji (al sureste del centro), a la que llegamos tarde para ver el movimiento que tiene y de la que hablaremos el día 4, pues volvimos a visitarla.

Estatua de un samurái

Desde el mercado subimos andando hasta la zona de Ginza y hasta el parque de Hibiya donde descansamos, dando luego una vuelta por los jardines cercanos al Palacio Imperial. Hacia mediodía fuimos a la estación de Tokio cogiendo la línea Yamanote hasta Hamamatsuchō para visitar el templo budista de Zōjō-ji (entrada gratuita), comiendo antes un cuenco de arroz con su carne y demás por 560 ¥=5,51 € cada uno en un restaurante de la cadena Yoshinoya, donde uno se sienta en una barra que rodea a los camareros, que te sirven el agua gratis (como en todos los restaurantes en Japón), y donde parece que la gente comía bastante rápido. Después ya paseamos por el templo que estaba impecable, como todas las calles allí, todo limpio y muy bien colocado, paseando por los alrededores entre unos pasillos de pequeños Budas y con la Torre de Tokio de fondo (que se parece a la Torre Eiffel de París).

Templo Zojo-ji con la Torre de Tokio

Como estábamos destrozados no quedaba otra opción que volver a por el equipaje a la estación de Shinagawa y coger la Yamanote line hasta cambiar a la línea Keihin-Tōhoku dirección Ōmiya, que coincide con la Yamanote en varias estaciones, como Ueno o Nippori, y llegar hasta la estación más próxima al albergue, Nishi-Kawaguchi, que queda dos estaciones fuera del pase Tokunai, por lo hay que ajustar la tarifa pagando 150 ¥=1,48 € más cada uno.Para localizar el albergue JGH, que está a no más de 10 minutos de la estación, lo mejor es ver e imprimir el mapa que ellos mismos te mandan por e-mail, pero no es difícil.

Paseillo de estatuas en el templo Zojo-ji

El albergue JGH Tokio está en Nishikawaguchi 2-11-5 de Tokio, como veis las direcciones aquí son complicadas, por lo que no son de mucha ayuda. Reservamos 5 noches (tres de ellas para tres personas, pues llegaba Josué) en hostelbookers por 1700 ¥=16,73 € la cama una noche sin desayuno. Tiene varias habitaciones y su encantadora propietaria nos puso solos en una de 5, donde estaríamos ya cuando mi hermano llegara, con una cocina básica común (en otra habitación), wifi, baño compartido y ducha situados en el salón de nuestra zona, y es que puede ser uno de los sitios más estrechos y pequeños donde hayamos estado, así que si no os gustan los sitios ajustados no es vuestro sitio, pero bueno, para dormir y poco más nos llegaba. Y a eso de las 16 horas ya estábamos durmiendo y  yo aguanté del tirón, sin cenar ni nada, hasta el día siguiente, pero es que necesitábamos descansar.

DÍA 4- 08/09/12 VOLVEMOS AL CENTRO Y LUEGO A UENO, ASAKUSA Y AKIHABARA

Ya con mejor cara y casi repuestos del “jetlag” nos levantamos muy temprano, a las 5 de la mañana para ir a la lonja y mercado de Tsukiji. Desayunamos en el albergue de lo que compramos el día anterior, y es que hay varios supermercados cerca, y ya en la estación compramos los pases de 1 día de JR (tokunai) más el ajuste de tarifa sumando 1020 ¥=10,04 € cada uno.

Mercado en la lonja

Tanto en el metro como en los trenes de cercanías hay carteles con los precios, que según las estaciones recorridas se paga más o menos, pero en caso de duda se puede pagar lo mínimo y ajustar la tarifa en la estación de destino, por lo que veréis máquinas de ajuste por todos lados. Cogimos la línea Keihin-Tōhoku hasta la estación de Shimbasi , a unos 10 minutos andando del mercado (hay una parada de metro pero no entraba en el pase de tren), dando un buen paseo por este ajetreado lugar, en el que hay que tener mucho cuidado con las carretillas eléctricas que transportan las mercancías, pues no se van a detener por los visitantes.

Una sopa “ramen” de desayuno

Junto a la lonja (hay alguna zona que no dejan pasar) hay un mercado con todo tipo de productos, sobre todo sushi recién preparado, aunque nos decantamos por una sopa de fideos (los llaman “ramen”) bien cargadita por 650 ¥=6,40 € cada uno,  y esto a las 8 de la mañana, pero todo estaba a tope de gente ya. No hay que olvidar que amanece muy pronto (de ahí el país del sol naciente) y los locales también abren pronto. Después de esta visita que no deja indiferente subimos a Ginza, igual que el día anterior, con ganas de ir viendo todo, dando una vuelta por el Palacio Imperial (al que no se puede acceder) y sus alrededores, con muy buenas vistas del “skyline” de Tokio y visitando los jardines orientales del Palacio a los que sí se puede entrar y son gratuitos.

Junto al Palacio Imperial

Junto al Palacio Imperial

Como no podía ser menos los jardines están cuidados al milímetro y da gusto pasear por ellos, aunque nos lloviera un poquito. De ahí a la estación de Tokio y línea Yamanote a Ueno, otra de las estaciones más grandes, por lo que es interesante orientarse bien y saber cuál es la salida que se busca, pues se ahorrará tiempo, en esta ocasión queríamos ir por la oeste para ver el parque Ueno, donde se encuentran multitud de museos, como el museo de arte occidental, el de ciencia o el museo nacional de Tokio (arte japonés), aunque como no teníamos intención de visitarlos paseamos por el parque llegando al santuario Tōshō-gū que estaba en reparación por lo que sólo pudimos acceder al recinto exterior (gratis).

Skyline de Tokio desde el Palacio Imperial

En Japón conviven el budismo y el sintoísmo, de hecho mucha gente practica los dos, y no viene mal saber que los templos son budistas y los santuarios sintoístas y que las principales diferencias son la presencia de toriis (puertas con dos columnas y 1 ó 2 travesaños que pueden estar curvados) que indican la entrada a los santuarios, así como la ausencia de imágenes de Buda, que lógicamente los templos sí tienen. También presentan elementos comunes como las fuentes para purificarse las manos al entrar o los peroles con incienso. Con sólo observar unos minutos a los japoneses se puede aprender el modo de realizar ofrendas, sobre todo en los santuarios.

Templo Senso-ji de Asakusa

Luego recorrimos las galerías comerciales que hay junto a la estación, y que estaban a reventar de gente (como tantas otras partes de semejante ciudad), comiendo en un restaurante donde todos los platos valían 500 ¥=4,92 €, pidiendo una especie de tortilla y arroz con verduras y huevo que entraron de maravilla, acompañados de unas brochetas de frutas de un puesto callejero por 100 ¥=0,98 €. Después fuimos andando a la zona de Asakusa, que no tiene cercanías pero sí metro, tardando más de media hora en llegar, y es que las distancias en Tokio son enormes, pero bueno así bajamos la comida. Lo más destacado de esta zona es el fabuloso templo de Sensō-ji, con su estructura principal, una pagoda de cinco plantas y otros templos secundarios, el incienso se notaba ya al entrar en el parque y estaba muy animado y lleno de gente.

Fuente purificadora y humo del incienso

Para volver escogimos el metro, cogiendo la línea Ginza (cada estación se representa por una letra, de la línea a la que pertenece, y un número) en la parada G-19 (Asakusa) hasta la de Suehirochō (G-14) ya en el barrio de Akihabara y próximo a la estación JR del mismo nombre, costando 160 ¥=1,57 € a cada uno. Esta zona es famosa por ser la cuna del manga, así os podéis imaginar el ambientazo, con todo tipo de vestimentas y chicas manga repartiendo publicidad de cualquier cosa, locales de recreativos (que a juzgar por todos los que hay les debe gustar), en fin una pasada. Antes de regresar al albergue fuimos hasta el santuario Yasukuni-jinja (gratuito), donde hay un museo conmemorativo de la guerra (cuesta 800 ¥=7,87 €) que ya estaba cerrado.

Personajes que pueden verse en cualquier parque

Para llegar hasta allí sin gastarnos nada utilizamos la Chūō line de JR, que cruza el centro partiendo a la línea circular Yamanote desde Akihabara al este hasta Yoyogi (la anterior a la famosa Shinjuku) al oeste, bajándonos en la estación de Ichigaya, desde la que el santuario queda a menos de 10 minutos andando hacia el noreste. Pues ya tocaba volver al alojamiento en dos cercanías, primero la Chūō line a Akihabara y allí laya conocida Keihin-TōhokuLine hasta Nishi-Kawaguchi, donde compramos cena y desayuno para dos por 900 ¥=8,86 € antes de asearnos y relajarnos en “casa”, tras un día completo.

DÍA 5- 09/09/12 SORPRENDENTE ZONA OESTE: SHIBUYA Y SHINJUKU

Tras desayunar y hacernos con el pase de 1 día por última vez (1020 ¥=10,04 € con tarifa ajustada) enlazamos con la Yamanote line en Ueno para cambiar nuestros JR Pass, y es que lo que recibes en casa es una orden de cambio que es imprescindible sustituir por el pase una vez en Japón y sólo se puede hacer en determinadas oficinas de JR de estaciones grandes como Ueno, Tokyo, Shinagawa, en los aeropuertos y en otras ciudades (que en la orden de cambio se puede consultar), además es muy importante saber que al cambiarlo puedes decidir el día que empieza, así que le pedimos empezar al día siguiente (no lo hicimos en el aeropuerto porque a las 5 estaba cerrada la oficina).

Cruce de Shibuya con semáforo en rojo

y en verde (fotos del día 19)

Una vez en la Yamanote line dirección noroeste pasamos Ikebukuro (enorme estación de un barrio moderno donde abundan los centros comerciales, y que veríamos si nos sobraba tiempo), Shinjuku (lo dejamos para la tarde) y Shibuya, donde empezábamos las visitas. Ya en la estación el movimiento de gente impresiona, y saliendo de ella (salida oeste) se encuentra uno frente al famoso cruce, del que dicen es el más transitado del mundo con más de 1 millón de personas diarias, así que merece la pena esperar a que el semáforo cambie de color un par de veces, es una locura.

Torii al santuario en Yoyogi

Este barrio está lleno de locales y tiendas de todo tipo y los edificios ya van ganado altitud, entre las tiendas nos llamó la atención las de todo a 100 ¥=0,98 €, que vienen a ser unos “chinos” españoles pero de mejor calidad, o las de medias con modelos un tanto frikis pero que arrasan allí. Para comer elegimos un local que se anunciaba como todo a 270 ¥=2,66 €, pero tras pedir varias cosas, cobrarnos una “tapa” que nos pusieron nos salió más caro (1400 ¥=13,78 €) por lo que no nos gustó y no lo vimos claro, pues la comida era aceptable pero nada del otro mundo.

Santuario Meiji-jingu

Nuestra siguiente parada era el parque Yoyogi, por lo que nos bajamos en la estación siguiente, Harajuku. Primero paseamos hacia el norte, siguiendo un par de toriis que nos llevaron al bonito santuario Meiji-jingū (es gratuito), donde pudimos ser testigos de una boda con sus trajes típicos japoneses (sobre todo ellas) y poner una estampa que se ve que se lleva, pues están por todos lados, así que al que le guste que se lleve una libreta en blanco.

“Lolita” en Jingu-Bashi

Ya en la zona de Jingū-bashi (zona sur del parque) disfrutamos con lo animado que estaba (era domingo) con todo tipo de fauna urbana, gente ensayando bailes, actuaciones de cómicos, un grupo de sesenteros con sus tupés y chupas de cuero y por supuesto las “lolitas”, chicas jóvenes ataviadas con todo tipo de cosas exageradas como lazos enormes, vestidos cortos, tacones interminables, desde luego da igual como se vaya vestido en Tokio con la diversidad que hay. Continuamos a la estación de Shinjuku, donde están los edificios más altos de la ciudad, sobre todo al lado oeste, y ahí nos dirigimos, siguiendo los letreros que desde la propia estación indican el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, cuyo mirador es gratuito, al igual que el cercano edificio de Shinjuku NS (hay otros muchos miradores de pago, como el de la Torre de Tokio).

Gobierno Metropolitano

El edificio, con dos torres paralelas, cada una con su mirador, impresiona y el ascensor te lleva al piso 45 en un abrir y cerrar de ojos (según la hora puede haber cola para subir), y la vista desde arriba es algo que no hay que perderse, un auténtico océano de edificios, calles, algún parque, coches, trenes y más edificios hasta que al fondo se ven montañas con el monte Fuji incluido si está despejado. Nos prometimos volver de noche otro día, pues abre hasta las 23 horas, pero a las 21 recogíamos a Josué. Volvimos a la estación para explorar el lado este de la estación, que incluye el barrio rojo de Tokio (Kabukichō) y está lleno de luces de todo tipo de anuncios, tiendas, restaurantes, locales de recreativos e incluso de estreptease (en Kabukichō), y por supuesto de gente, pudiendo encontrar algún rincón tranquilo donde escabullirse del gentío como el pequeño santuario de Hanazono-jinja.

Vista desde el mirador

Tras esto teníamos el tiempo justo de ir a recoger a mi hermano a la estación de Nippori (en la Yamanote line) a la que llegaba desde el aeropuerto de Narita. Antes nos dio tiempo a cenar en un McDonald`s por 590 ¥=5,81 € el menú. Ya pasadas las 21 h. llegó Josué de su odisea, pues tenía que haber llegado por la mañana, pero debido a un problema en el avión de KLM tuvo que ir a París y venir allí con AirFrance. El vuelo le costó 620 € con KLM (Madrid-Amsterdam-Tokio i/v, que al final fue casi gratis con la devolución de la reclamación), y para venir desde el aeropuerto de Narita una opción barata (sin JR pass que activaría al día siguiente) fue la línea Keisei hasta Nippori (1000 ¥=9,84 €). Desde aquí fuimos al albergue a descansar, sobre todo Josué que lo necesitaba con urgencia.

Barrio de Kabukicho

DÍA 6- 10/09/12 PRIMERA EXCURSIÓN: KAMAKURA Y SU DAIBUTSU

Nos levantamos y desayunamos (de lo comprado) a una hora razonable, con Ueno (oficina de JR pass más cercana, pues Josué debía canjearlo) como primera parada. En la estación de Nishi-Kawaguchi (como en todas) hay personal de JR en un lado además de los tornos, y con el JR pass es por donde hay que acceder, mostrando el pase a dicho personal, que además se portó muy bien pues dejaron pasar a Josué tras hacerle comprender que iba a canjearlo ese día (se le olvidó hacerlo en el aeropuerto).

Primera visita del día

Ya en Ueno lo activó y aprovechamos para reservar nuestro primer tren bala, llamados shinkansen a Utsunomiya, localidad cercana a Nikkō, que visitaríamos al día siguiente. Las reservas no son necesarias, pues nos comentaron que salvo fines de semana y festivos no se suelen llenar, y todos estos trenes tienen vagones sin reserva, pero si se lleva mejor, y como pasaríamos por multitud de estaciones no tendríamos problemas para hacerlo. Pues para llegar a Kamakura basta con coger la conocida Keihin-Tōhoku line hasta el final (se cruza Yokohama), en la estación de Ōfuna (donde había varios sitos con comida para llevar, donde nos aprovisionamos por 1200 ¥=11,81 € los tres, con pescado rebozado, arroz y unas pelotas  cocidas rellenas de carne), allí hay que coger otro tren, ya sea de la Yokosuka (que viene del centro de Tokio y sin parar en todas las estaciones, por lo que puede ahorrar tiempo) o de la Shōnan-Shinjuku line hasta Kita-Kamakura o Kamakura (en total más de una hora desde el centro de Tokio), según donde se desee empezar las visitas.

En la ruta del Daibutsu

Nuestra idea era ver algún templo de la zona de Kita-Kamakura, y como el tiempo acompañaba hacer la ruta del Daibutsu que describe la Lonely. Kamakura tiene unos 170.000 habitantes y fue capital de Japón en el siglo XIII, de ahí su legado cultural, siendo junto con Nikkō la mejor excursión de un día desde Tokio. Nada más salir de la estación vamos al cercano templo de Engaku-ji (entrada 300 ¥=2,95 €), que tiene un recinto amplio y varias zonas a visitar, como el templo principal, la zona de la campana o un cementerio.

Detalle durante la ruta

Allí nos hicieron una “encuesta” unos jóvenes japoneses que sabían algo de inglés, preguntando por la comida, lugares visitados y demás, muy simpáticos ellos, y por lo visto es algo común cuando ven occidentales. Comimos en unas mesas que hay a la entrada del templo, y pasando la vía de nuevo dejamos a la derecha los templos de Tōkei-ji y Jōchi-ji (100 ¥=0,98 € y 150 ¥=1,48 € respectivamente, no entramos en ellos) y giramos a la derecha una vez pasado el segundo templo, continuando por una pequeña calle hasta que llegamos a unas escaleras de madera, ya subiendo la montaña, que suponen el inicio de la ruta del Daibutsu.

Vista de Kamakura

Esta ruta dura unas dos horas más o menos por un sendero con subidas y bajadas, rodeado de bosque y con buenas vistas cuando se abre algún claro (aquí nos dimos cuenta de lo útil que nos hubiera sido un repelente de insectos), hasta llegar al Gran Buda (Daibutsu) de Kamakura. En el camino cruzamos pequeños santuarios, como el de Kuzuharagaoka-jinja, y en general está bien señalizado hasta llegar a la visita estrella del día, el Daibutsu, un Buda de casi 12 metros de altura y unas 850 toneladas (del siglo XIII), ahí es nada, está en el recinto del templo Kōtoku-in y la entrada es de 200 ¥=1,97 €, que bien merecen la pena.

El Gran Buda de Kamakura (Daibutsu)

Mejor que describirlo es ver la foto. Dentro también hay alguna tienda y por supuesto máquinas expendedoras, sobre todo de bebidas, que en Japón se cuentan por millones.

Otra vista retocada

Salimos del Daibutsu y bajamos por la calle hasta la playa de Yuigahama, ya atardeciendo, pegándonos mi hermano y yo un rápido baño en el pacífico, en un agua sorprendentemente caliente pero turbia también. De allí subimos hacia la estación de Kamakura por la ctra. 21, en el centro de la ciudad, recorriendo algo más de 1 km hasta el santuario de Tsurugaoka Hachiman-gū (entrada gratuita), merendando antes en un Mr.Donut, otra cadena que hay aquí con donuts a buen precio y de todos los sabores. Decidimos acercarnos al santuario porque a diferencia de la mayoría de templos y santuarios, que cierran a las 17 horas, cerraba a las 21, por lo que lo veríamos iluminado, y fue toda una sorpresa, pues apenas había gente y se respiraba mucha tranquilidad, dándole las luces un toque especial, muy recomendable.

Playa de Yuigahama

Hacemos constar que en los sitios como Kamakura o Kioto, donde los templos y santuarios son incontables, es mejor decidir cuáles visitar con anterioridad, para no ir con mucha prisa y acabar agobiados, además se ahorrará, pues muchos cobran entrada. En Kamakura cogimos la Yokosuka line, que como ya hemos dicho es más rápida y no hay que hacer trasbordo en Ōfuna, bajándonos en Tokio, y de ahí Yamanote line hasta Akihabara (barrio del manga) donde dimos una vuelta, pues Josué sólo había visto Tokio desde el tren, aunque ya tarde y lunes no había un gran ambiente, eso sí cenamos en un Yoshinoya de la zona arroz con curry (y muy bueno) por 430 ¥=4,23 € cada uno. Con la impresión de haber disfrutado de un gran día y cansados de lo que habíamos andado, regresamos al albergue a relajarnos, comprando antes el desayuno y agua.

Santuario de Tsurugaoka en Kamakura

DÍA 7- 11/09/12 VISITAMOS LOS TEMPLOS DE NIKKŌ

Tuvimos que levantarnos pronto para estar a las 08:46 en Ueno, hora exacta a la que salía el shinkansen, comprobando (como durante todo el viaje) que la fama de la puntualidad de los trenes japoneses es cierta.

Shinkansen a Utsunomiya

Luego nos dimos cuenta que nos habría salido mejor ir a Ōmiya con el cercanías, pues el shinkansen a Utsunomiya paraba allí, habiéndonos evitado ir al centro de Tokio, con lo llenos que van los trenes por la mañana. Llegamos a Utsunomiya a las 09:30, cogiendo la Nikkō line allí, que tarda otros 50 minutos. Ya en Nikkō desde la estación a la zona de templos hay casi kilómetro y medio de subida, por lo que fuimos en bus, costando 190 ¥=1,87 €, la parada donde hay que bajarse, junto al puente sagrado, es la 6ª desde la estación JR (nosotros lo cogimos en la estación de Tōbu, muy cercana de la tren y donde está la oficina de turismo), como nos pasamos una tuvimos que pagar 120 ¥=1,18 € de ajuste entre los tres, una gracia.

Puente Sagrado de Nikko

Regresamos al puente sagrado de Shin-kyō, de un vivo color rojo, donde hicimos buenas fotos. Aquí empieza la zona de templos, Patrimonio de la Humanidad, que dan fama a esta ciudad de unos 100.000 habitantes, y que es punto de partida para visitar el parque natural de su mismo nombre, nosotros con ver los templos y un onsen (baños termales del que luego hablamos) teníamos suficiente para un día. Subiendo las escaleras que están junto al puente se accede a la entrada principal, junto al templo Rinnō-ji, donde compramos la entrada combinada válida para dos días por 1000 ¥=9,84 €, y que permite acceder al templo ya mencionado, a los santuarios de Tōshō-gū (no incluida la tumba de Leyasu) y Futarasan-jinja, la sala Yakushi-do y el templo-mausoleo de Taiyūin.

Junto al santuario Tosho-gu

Junto al santuario Tosho-gu

No teníamos prisa y disfrutamos de la zona, bastante amplia y rodeada y mezclada con el bosque, el templo Rinnō-ji estaba en restauración, pero al menos se podía pasar, entre andamios, a la sala de los tres budas (de 8 metros cada uno), disfrutamos del resto de la zona, de lo cuidado que estaba todo, de las pagodas, santuarios y preciosos paseos de farolillos de piedra alineados (en el pasillo que va a Futurasan desde Tōshō-gū). En la propia entrada marca el recorrido a seguir. Para comer hay una zona a la derecha antes de entrar al santuario Tōshō-gū, donde hay un par de restaurantes caros (para nuestro presupuesto, eran unos 20 € por comida), comiendo en un puesto de perritos calientes y patatas cocidas, que nos costó 650 ¥=6,40 € a cada uno (mejor llevar comida si es posible).

Camino de farolillos

Para ir al templo de Taiyūin hay que subir muchas escaleras, pero el paraje, metido más en el bosque si cabe, lo merece. Salimos del recinto por la parada de bus Nishisando, y siguiendo las recomendaciones de Somosnómadas  buscamos el llamado abismo de Gamman-ga-fuchi, una serie de estatuillas de piedra, Budas generalmente, poco transitadas. Fuimos andando (unos 20 minutos) por la ctra. 120 hasta pasar el jardín botánico, del que queda a la izquierda, junto al río. Tuvimos que preguntar un par de veces hasta encontrarlo, supliendo la amabilidad japonesa el desconocimiento del inglés con creces. Al final pudimos verlo y de ahí al onsen de Yashio-no-yu, también andando (otros 10 ó 15 minutos) que encontramos preguntando, pasado un puente sobre el río de la ctra. 120, aunque tiene estación de bus, pero no todos paran (en la oficina de turismo se puede preguntar). Los onsen son baños termales muy típicos en Japón y naturales, pues el agua surge en muchas zonas a temperaturas de 40º C, normalmente hay salas para mujeres (a Charo le tocaría ir sola) y otras para hombres y hay que ir desnudo, salvo una diminuta toalla.

“Iluminación espontánea de Josué” en el templo Taiyuin

La entrada nos costó 500 ¥=4,92 €, más 250 ¥=2,46 € por la toalla a cada uno. Una vez dentro hay taquillas de 100 ¥ recuperables, y ya en los baños, pues es una experiencia, primero hay que ducharse sentado en unos taburetes con su gel y demás, y ya limpio te metes en el baño, que tenía una piscina más grande, un jacuzzi y una zona exterior, que fue donde más estuvimos, pues a 40ºC no se aguanta mucho tiempo en un lugar cerrado y con la humedad a tope, de hecho los japoneses van para una media hora. Por supuesto como éramos los únicos occidentales te sientes observado, pero nada del otro mundo, lo que está claro es que salimos nuevos con la caminata que llevábamos encima.

Gamman-ga-guchi

Ya relajados subimos a la ctra. 120 cogiendo el bus en primera parada que encontramos, que se llamaba Uraminotaki-Iriguchi, por el que pagamos 390 ¥=3,84 € cada uno hasta la estación Tōbbu, y de allí a la JR para coger la línea Nikkō a Utsunomiya, donde compramos cena por 1200 ¥=11,81 € para los tres, cenando en el tren bala para tener tiempo de ver algo en Tokio (llegábamos a las 21 horas). Durante el trayecto en la línea Nikkō Josué pudo experimentar lo que se siente al ser famoso, cuando se le ocurrió saludar a unas colegialas que estaban en el andén de una estación, y empezaron a saltar muy emocionadas como si hubieran visto a Justin Bieber. Y es que aunque se ven occidentales en Tokio, nos sentimos muy observados (pero para bien, con curiosidad si acaso), debe ser que a muchos les llamamos la atención, a nosotros no nos importaba y ya nos estábamos acostumbrando. Ya en Tokio decidimos ir a hacer unas fotos del puente Rainbow (arco iris) que cruza la bahía de Tokio a la zona de Odaiba, para ello llegamos a Shimbasi en la Yamanote line, donde enlazamos con la nueva línea Yurikamome, cuya plataforma está construida a media altura, entre los edificios y se va viendo todo, pasando por debajo de la carretera del propio puente (no entra en JR y costó 620 ¥=6,10 € i/v cada uno). Nos bajamos en la parada Odaiba-Kaihinkoen, que queda a menos de 5 minutos de la playa de arena desde la que obtuvimos unas fotos del puente espectaculares, aquí os dejo alguna. Después intentamos ir al mirador del Gobierno Metropolitano, pero no nos dio tiempo. Por suerte a Charo y a mi nos quedaba el día antes del vuelo de regreso para completar Tokio. Llegamos al albergue a las 24 horas cansados pero sabiendo que habíamos aprovechado bien el día.

Espectacular vista del puente Rainbow que cruza la bahía de Tokio

DÍA 8- 12/09/12 SAYŌNARA TOKIO, KONNICHIWA KIOTO

A estas alturas ya sabíamos las palabras más elementales de japonés, que siempre son bien recibidas, y hacíamos reverencias a todo el que conocíamos (aunque fuera el del supermercado) que siempre eran devueltas con creces. Tocaba dejar Tokio cogiendo el shinkansen a Kioto (lo teníamos reservado) a las 08:03, ni un minuto más ni uno menos, llegando en menos de 3 horas.

Vista del Monte Fuji desde el tren

Por el camino lo más destacado es que se pasa cerca del monte Fuji, del que obtuvimos buenas fotos ya que el día era muy bueno (pues puede ser muy habitual que esté cubierto con nubes o niebla y no pueda verse), eso sí, tras preguntar al revisor, llamado Kenta, que como no podía ser menos nos indicó a la hora que se vería y la zona donde colocarnos, además se quedó con nosotros mientras lo pasábamos y luego charlamos un rato del viaje (él también era viajero) recomendándonos probar el takoyaky, una especialidad de Osaka que viene a ser unos buñuelos de pulpo. Al final nos hicimos unas fotos y pudimos comprobar una vez más la amabilidad japonesa.

Con Kenta

En Kioto tuvimos la “brillante” idea de ir andando al albergue con el equipaje, tardando media hora por lo menos. Desde la estación hay varias rutas de bus que van bien y de las que luego hablaremos. Para llegar al Khaosan Kyoto lo mejor es ver el plano al reservarlo (nosotros lo hicimos en hostelbookers), aunque queda próximo al barrio famoso de Gion y junto al distrito de Ponto-Chō, en cualquier caso al hacer la reserva lo confundí con el Ks`house que recomienda Somosnómadasy que está mucho más cerca de la estación, pero bueno el Khaosan no está nada mal.

Posando para nosotros en Gion (Kioto)

Hicimos el check-in y dejamos el equipaje en una sala hasta las 15 h., pues antes no podíamos entrar en nuestra habitación y nos fuimos a comer a la zona del mercado de Nishiki (muy próximo al albergue cruzando la calle Shijō) encontrando a la entrada el “Mr. Young Men”, donde probamos el takoyaki que Kenta nos recomendó y unas tortillas bien cargadas especialidad de la casa (okonomiyaki), todo buenísimo y por 1900 ¥=18,64 € los tres (recordad que el agua es gratis). Luego un paseo con helados para hacer tiempo y al albergue a acomodarnos.

Con Omar y Sara en el barrio de Gion

El Khaosan Kyoto tiene varias plantas y está realmente bien, amplio, con cocina completa y zona común, ordenadores con internet, lavandería, baños y duchas comunes con secador e impecables, pasaríamos 3 noches en la habitación de 10 personas, con literas y taquillas para cada cama por 1660 ¥=16,29 € por noche y persona y 2 noches en la de 6 personas (y fin de semana) por 2425 ¥=23,81 € la cama (al reservar en hostelbookers se paga un pequeño porcentaje en euros, y el resto en yenes ya sobre el terreno). Pues a las 18 h. habíamos quedado con nuestros amigos Omar y Sara, para compartir al menos un par de días de viaje ya que coincidíamos en tierras niponas, en la estación de metro de Keihan-Shijō, muy cerca del albergue y puerta de entrada al barrio de Gion, por el que paseamos tranquilamente por sus callejuelas, con animadas conversaciones y atentos a las esquivas Geishas, uno de los símbolos más conocidos de Japón, que pudimos ver pero no fotografiar en condiciones.

Paseando por Gion

En el camino vimos, ya iluminado, el santuario de Yasaka-jinja (gratuito y abierto las 24 h., pero no nos sorprendió tanto como el de Kamakura), y ya para cenar nos dejamos guiar por la Lonely buscando el local de sushi “Mushashi” (en el cruce de las calles Sanjō y Kawaramachi), uno de esos con cinta transportadora, donde nos hinchamos y en general nos gustó, aunque a Josué “le tocó” (pues muchas veces no sabes lo que te estás comiendo) algún trozo extraño. Cada pieza costaba 140 ¥=1,37 €, pagando en total 1600 ¥=15,70 € nosotros tres. Además coincidimos con una señora que nos regaló unas grullas de papel. Tras esto ya nos fuimos cada uno a su alojamiento, quedando para ir a Nara el día siguiente. Fue una buena tarde con mejor compañía, sin duda.

Cena de sushi

Cena de sushi

DÍA 9- 13/09/12 OTRA ANTIGUA CAPITAL JAPONESA, NARA

Nara fue la primera capital como tal, y actualmente cuenta con casi 400.000 habitantes y hasta ocho lugares que son Patrimonio de la Humanidad, destacando el edificio de madera más grande del mundo, el templo Tōdai-ji.

Camino de toriis al santuario Fushimi-inari

Tras prepararnos y llegar tarde a la estación (habíamos quedado con Omar y Sara y volvimos a ir andando) cogimos la Nara line de JR, que tiene buena frecuencia, parando en la 2ª estación (Inari), para visitar el santuario de Fushimi-Inari (entrada gratuita), famoso por su camino de 4 km bordeados de toriis y entre montañas.

Charo y su camiseta de fabricación propia

Pagoda de 5 plantas

Como en todos estos sitios había bastante gente, pero pudimos conseguir alguna foto solos. Recorrimos la primera parte de los toriis (hacer el camino completo lleva bastante tiempo) esquivando alguna que otra araña pero disfrutando del lugar. Volvimos a coger el tren y en unos 40 minutos llegamos a Nara, pasando por la oficina de turismo (que siempre está convenientemente situada junto a las estaciones) y comiendo pese a ser pronto, pero nos animó el aspecto de los puestos con comida para llevar de la propia estación (con zonas para comer allí también), eligiendo unos platos con cosas comunes (arroz y verduras) y gambas o pollo por 630 ¥=6,19 € cada uno.

Con un grupo de escolares

Todo lo mejor de Nara está en su parque (Nara-kōen), que queda a menos de 1 km al este de la estación, llegando pues pronto al primer templo, Kōfuku-ji, que cuenta con dos preciosas pagodas de tres y cinco plantas, respectivamente. Allí empezamos a ver los primeros ciervos, y es que en Nara los ciervos conviven en libertad con los visitantes, siendo muy graciosos al principio (se les puede dar de comer de la mano) y un poco más pesados cuando van cogiendo confianza. También vinieron varios grupos de escolares que estaban de excursión a practicar su inglés con nosotros y pedirnos unas fotos haciendo el allí habitual símbolo de la victoria con los dedos, ¡qué simpáticos!.

Mezcla de gente y ciervos en el paseo

Paseamos con tranquilidad por el parque, hablando y observando la mezcla de personas y ciervos hasta que llegamos al plato fuerte del día, el templo Tōdai-ji con el Daibutsu-den, una enorme estatua de Buda de bronce y 16 metros. Antes pasamos por el museo Nacional de Nara (cuesta 500 ¥=4,92 €, pero no entramos). Para acceder a la sala del Daibutse-den hay que pagar también 500 ¥=4,92 €, pero es sitio es espectacular, merece la pena tomárselo con calma y admirarlo desde todos los puntos de vista, eso sí, estará lleno de gente y sobre todo de escolares.

Templo Todai-ji, la construcción de madera más grande del mundo

Después merendamos con los ciervos y decidimos subir hacia el este al pequeño santuario de Nagatsu-dō, desde el que hay una gran vista (pasando antes por el campanario de Shōrō) y ya volvimos a la estación mientras atardecía por el mismo camino.

El Daibutsuden de Nara

Acceso del santuario Nagatsu-do

Desde Nara nos dirigimos a Osaka para cenar y ver un poco el ambiente nocturno, pues esta moderna ciudad de casi 2,5 millones de habitantes destaca por ello, tardando algo más de 1 hora en el cercanías hasta JR Osaka (metro Umeda, M-16), cogiendo el metro (de funcionamiento similar al de Tokio; enlace mapa) hasta la estación de Shinsaibashi (M-19 en la línea Midō-suji; 230 ¥=2,22 € tres estaciones), ya en la zona de ambiente más famosa de la ciudad, el Dōtombori, donde paseamos entre sus altos edificios llenos de luces y cenamos diferentes cosas (entre ellas unos rollitos de aguacate que tampoco entusiasmaron) por 2700 ¥=26,06 € los cinco. Hicimos el mismo camino de regreso para coger el tren JR a Kioto (más de 30 minutos, aunque también hay shinkansen que tardan menos), despidiéndonos ya allí de Omar y Sara que seguían su ruta y alegrándonos de haber compartido dos buenos días. Cansados de andar y siendo tarde no pudimos coger el bus al albergue pero sí el metro de Kioto hasta la estación Shijō (2 estaciones de la línea Karasuma, 210 ¥=2,03 €) y aún tuvimos que andar un rato hasta, así que es preferible el bus si es posible, ya que para muy cerca.

Vista de Nara desde el santuario Nagatsu-do

DÍA 10- 14/09/12 KIOTO, EL CENTRO CULTURAL DEL PAÍS

Con millón y medio de habitantes Kioto es una de las grandes ciudades, donde se pueden encontrar hasta 17 lugares Patrimonio de la Humanidad y hasta 2000 templos y santuarios, por lo que es fundamental elegir qué visitar, pues ni en una semana daría tiempo a verlo todo. Nosotros queríamos ir sin prisas y nos ceñiríamos a lo más famoso (ya habíamos visitado el barrio de las Geishas, Gion). Para empezar y tras desayunar compramos en el albergue el pase de un día de bus por 500 ¥=4,92 €, cuando el billete sencillo cuesta 220 ¥=2,12 €, así que compensa a partir de tres viajes (mapa de buses).

El templo dorado (Kinkaku-ji)

Comentar que se accede a los buses por la puerta trasera y al bajar por la delantera es cuando se pasa el billete por la máquina o se paga con la cifra exacta (aunque tiene una pequeña máquina de cambio). Cogimos el 205 en la parada Shijō-Kawaramachi (a cinco minutos del albergue andando) hasta la estación de tren, donde hicimos varias reservas y conseguimos un mapa de las rutas de autobús, de allí otra vez el 205 y media hora hasta la parada Kinkakuji-michi, al noroeste de la ciudad y cercana al conocido como templo dorado (Kinkaku-ji), cuya entrada es de 400 ¥=3,94 €, y que enseguida deja claro el porqué de ese nombre cuando se ve el templo con un dorado bien brillante y rodeado con un lago y un entorno muy cuidados, desde luego nos encantó.

Con el traje tradicional

Saliendo del templo llegó una tormenta, aprovechando para comer por la zona un buen plato con arroz (por supuesto), pollo, sopa y verduras por 850 ¥=8,20 € por cabeza. Andando hacia el suroeste hubiéramos llegado a los templos Ryōan-ji y Ninna-ji (cuestan ambos 500 ¥=4,92 €), muy famosos también, pero preferimos ir a la zona este (al norte de Gion) a ver el templo Ginkaku-ji, parando antes en el santuario de Shimogamo en el centro (entrada gratuita), para lo que volvimos al bus 205 hasta la parada Shimogamo-mae, cercana a dicho santuario, que está dentro de un frondoso parque y por el que dimos un agradable paseo ya con mejor tiempo, aprovechando para hacernos una foto con unas muchachas que iban con traje típico y estaban encantadas de posar con nosotros (como no podía ser menos en Japón).

Santuario Shimogamo

Templo plateado (Ginkaku-ji)

Bajamos por el parque hacia el sur hasta la parada de bus de Demachi-yanagi, cogiendo el 17 hasta Ginkakuji-michi. Desde aquí y para llegar al templo de Ginkaku-ji hay que subir una animada calle con tiendas (sobre todo de regalos) que están bastante bien. El templo cerraba a las 16:30 (como casi todos), así que no hay que despistarse (suelen abrir sobre las 9 de la mañana), en cualquier caso teníamos tiempo suficiente para ver este templo zen (conocido como el de plata, pues inicialmente se quiso cubrir de plata, aunque nunca se hizo), quedándonos alucinados con sus jardines y con la tierra perfectamente rastrillada, y es que si todo aquí está impecable este templo debe ser la perfección. La entrada cuesta 500 ¥=4,92 €.

Templo zen Ginkaku-ji (plateado)

Ya atardeciendo empezamos el llamado camino de la filosofía (Tetsugaku-no-michi), un agradable sendero junto a un riachuelo y rodeado de cerezos (que florecidos debe ser una pasada), que tardaríamos en hacer una media hora, yendo casi solos, con mucha tranquilidad y esquivando alguna que otra araña, acabando el recorrido junto al templo Eikan-dō (ya cerrado).

Camino de la Filosofía

Andamos un poco más hasta coger el bus 204 en la parada de Higashi-Tenno-cho, bajándonos en Horikawa-Marutamachi, una vez que pasamos junto a los jardines del palacio imperial, para acercarnos al castillo de Nijō-jō (costaba 600 ¥=5,90 €), aunque como ya estaba cerrado tuvimos que conformarnos con ver las murallas y el foso. Aprovechamos para comprar cena y desayuno en un supermercado (1500 ¥=14,48 € para los tres) y cogimos el bus 12 hasta la parada Shijō-Takakura, cercana al mercado de Nishiki (y por tanto al albergue), que además de la zona de comida tiene galerías enteras de comercios de todo tipo, con muchas tiendas de souvenirs donde cumplir con familia y amigos. Sólo nos quedaba ya ir a cenar, asearnos y “socializar” un rato en la zona común del albergue quedando encantados con el día que pasamos.

DÍA 11- 15/09/12 MAÑANA EN HIMEJI Y DE MARCHA A OSAKA

El plan para este día era visitar la ciudad (de unos 500.000 habitantes) de Himeji con su imponente castillo (que está en restauración), comer en Kobe su famosa ternera y volver a Kioto para asearnos y salir de fiesta por Osaka, así que volvimos a comprar el bono de un día de bus (500 ¥=4,92 €), pues haríamos al menos tres viajes. El primero fue a la estación de tren con el 205, donde cogimos el shinkansen a Himeji, que apenas tarda una hora llegando puntuales.

Castillo de Himeji en obras

Fuimos andando a la zona del castillo, que está cerca de la estación, que por desgracia y como ya sabíamos estaba en restauración (y lo estará hasta el 2014), pudiendo sólo visitar una parte. La entrada fueron 400 ¥=3,94 €, y luego si se quería acceder a la torre principal (la que estaba en obras) otros 200 ¥=1,97 €, aunque no pasamos a la torre con la de andamios que tenía. Todo el área que rodea el castillo está perfecto y se puede conseguir alguna buena foto de las zonas que están bien, aunque fue una pena no verlo en condiciones pues es el mejor castillo original que se conserva en Japón.

Armaduras en el castillo

Después volvimos paseando por la galería comercial paralela a la calle Ōtemae-dōri que une el castillo con la estación JR. Con el tren bala llegamos a Kobe (a la estación de Shin-Kobe donde para el shinkansen) en 20 minutos, dando una vuelta por un centro comercial anexo a la estación donde había restaurantes que ofrecían la famosa ternera de Kobe de la que se hablan maravillas. Esta moderna ciudad de millón y medio de habitantes no tiene muchos puntos de interés, por lo que nuestro  objetivo era la comida. Por desgracia y aunque estábamos dispuestos a gastar más, la ternera de Kobe se nos iba del presupuesto (costaba 7500 ¥=72,60 € por persona), así que comimos sashimi con arroz y unas gambas en otro sitio por 880 ¥=8,52 € cada uno, con la intención de buscar en la región de los Alpes Japoneses una carne también famosa y parecida a la de Kobe, pero más barata, llamada Hida y de la que hablaremos cuando toque en Takayama (pero no nos decepcionó).

Frikada típica

Regresamos a Kioto en otro shinkansen (media hora) y a la zona del albergue en el bus 205, comprando cena para después y dando una última vuelta por la zona comercial cercana. A eso de las 22 horas ya estábamos listos para la noche, así que cogimos el bus (205) a la estación y un shinkansen a Shin-Osaka (donde paran los trenes balas, no confundirla con Osaka a secas, más céntrica), allí Josué dejó su equipaje en las taquillas (la grande 600 ¥=5,90 €) pues tenía que coger el tren a Tokio y el avión allí a la mañana siguiente.

Shinkansen en Himeji

Nuestra idea para llegar al barrio fiestero por excelencia (Dōtombori) era no pagar metro aprovechando la estación de JR Namba, cercana a dicha zona (mapa JR y metro de Osaka). Para ello cogimos hasta tres cercanías, el primero de Shin-Osaka a Osaka (sólo 1 estación en la JR Kioto line), allí la línea circular hasta Imamiya (7 estaciones al sur) y el último tren una única parada hasta JR Namba (aunque eran las 24 horas seguía habiendo trenes, aunque es bueno consultar cuando es el último). Ya allí andamos en dirección al Dōtombori entrando en un pequeño bar llamado Lapichu, cercano al cruce de la calle Sennichi-mae con Midō-suji, cuyo simpático propietario nos hizo un hueco enseguida.

En el bar Lapichu

Lo cierto es que allí conocimos a dos españoles que vivían en Osaka (Juan y Joaquín) y que nos contaron sus aventuras por estas tierras entre mojito y mojito. Nos lo pasamos realmente bien y se nos hicieron más de las 3 de la mañana cuando fuimos a pasear por el resto del Dōtombori, entrando en más locales y viendo la variada “fauna nocturna” de la ciudad. Llegaba la hora de la partida de Josué, que valientemente uniría la fiesta a 3 horas de tren y otras muchas de avión, así que tras hacer el mismo camino de vuelta en los cercanías (el metro es mucho más directo en este caso, pero no había prisa y los trenes de JR entraban en el pase) nos despedimos en Shin-Osaka (le tocó pagar otros 600 ¥=5,90 € por la taquilla al cambiar de día) deseándole suerte. Nosotros nos bajamos en Kioto y con el bus 205 (220 ¥=2,12 €) fuimos al albergue a dormir tras una gran noche.

Vista del barrio Dotonbori de Osaka

DÍA 12- 16/09/12 JORNADA DE DESCANSO EN KIOTO

Como si de una vuelta ciclista por etapas se tratara necesitábamos una día de relax total, así que tras la fiesta nos levantamos a mediodía, yendo Charo a comprar unos envases de fideos deshidratados que allí se llevan bastante y son muy económicos (si hay dudas con las instrucciones no dudéis en preguntar a cualquier japonés que ande por la cocina), aprovechando para lavar ropa (200 ¥=1,97 € con el detergente gratis) y 100 ¥=0,98 € por cada uso de la secadora (necesitamos dos) y relajándonos en la zona común.

WC con bidé incorporado

Mención especial merecen los wc japoneses con bidé incorporado que te dejan nuevo, y en cuyas mejores versiones puedes decidir la presión y temperatura del chorrito de agua, yo me lo pondría en casa sin dudarlo. Ya por la tarde salimos para dar un agradable paseo por el distrito de Ponto-chō (cercano al albergue) y sus callejuelas iluminadas con los farolillos de los bares, además no cabía un alfiler pues era festivo al día siguiente. Luego compramos cena y a seguir descansando. Sin duda podíamos haber visto muchas más cosas en Kioto sin cansarnos, pero con lo visitado nos llevamos una muy grata impresión de la ciudad y lo dimos por bueno, así que el que tenga más días que no se lo piense, nosotros ya cambiaríamos de tercio y a partir de ahora nos moveríamos más sin pasar de las dos noches por destino.

Albergue de Kioto

Albergue de Kioto

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