Inicio

HOLANDA

Organicé este viaje de 5 días a Holanda, con la idea de visitar sus dos ciudades principales, Rotterdam y sobre todo su capital, Amsterdam, una de las ciudades europeas con más ambiente, además se vendría Charo. Un país con un nivel de tolerancia muy alto, lleno de canales y ríos, pues no en vano le ha ganado mucho terreno al mar y con un destacable y envidiable concepto y uso de la bicicleta al igual que sus países vecinos. En los Países Bajos se usa el euro y como es lógico con el DNI sobra para entrar. En cuanto a este viaje cogimos el vuelo con Ryanair desde Madrid-Barajas al aeropuerto de Eindhoven por 40 €, un buen precio sin duda, además no facturamos, con el equipaje de mano nos fue suficiente. Para desplazarnos por el país utilizamos los eficientes ferrocarriles, que funcionan muy bien en un país en el que las distancias son pequeñas, con mucha frecuencia de trenes y precios asequibles, como iré diciendo. Ya en las ciudades también optamos por el transporte público, sobre todo tranvías, de los que también hablaré. En cuanto al alojamiento nos decantamos por los albergues de Hostelling International, los del triángulo azul,  que siendo socio (se hace en las casas de juventud y cuesta unos 5 € para menores de 30 años y 12 € para mayores válido para 1 año) te hacen un descuento del 10%, aun así el precio es algo alto para ser un albergue, pero dado los precios normales de hoteles en el país, son una buena opción. Por último en la comida encontraréis restaurantes de todos los tipos, aunque en Holanda no abundan sus “platos típicos”, nosotros y como es habitual buscamos opciones económicas como bocaterías, kebab y demás. Ya sin más os dejamos con el relato de esta experiencia en los Países Bajos.

Recorrido seguido en el viaje

DÍA 1- 30/07/10 VOLAMOS A EINDHOVEN Y EN TREN HASTA ROTTERDAM

Llegamos bien temprano al aeropuerto de Eindhoven después de coger el avión en Barajas a las 06:15 (unas dos horas y cuarto de vuelo), y preguntando nos dicen que el autobús que va hasta la estación de tren es el 401 (3 € el viaje, compramos el billete en una máquina dentro del autobús). Como a la vuelta hacíamos una noche en Eindhoven dejamos la posibilidad de visitar la ciudad para ese día, si veníamos con tiempo.

Albergue de las casas cubo

Albergue de las casas cubo

Al llegar a la estación de tren cogimos el siguiente que salía a Rotterdam, nuestro primer destino. Los trenes tienen muy buena frecuencia y funcionan muy bien como ya hemos dicho (compañía NS, en inglés), el trayecto nos costó 16,30 € y dura hora y cuarto. Luego cogimos un cercanías de Rotterdam Centraal a Blaak (2 €-3 minutos dirección Dordrecht), que nos dejaba junto al albergue evitándonos una caminata cargados con el equipaje.

Erasmo de Rotterdam

El albergue (Stayokay en holandés) de “hostelling international”, El de Rotterdam es precioso pues está en las impresionantes casas cubo, en la calle overblaack 85-87, que por dentro están mejor aprovechadas de lo que parece por fuera. La noche nos salió por unos 45 € (en verano sube, pues es un precio alto para ser un albergue) los dos en una habitación de 4 con baño propio, bastante limpio todo, desayuno incluido y posibilidad de acceso a internet. El baño estaba dentro de la habitación, con dos literas y un tejado curioso por la forma del edificio. Una vez alojados salimos a recorrer la ciudad, la verdad es que el albergue está bien situado, a 10 minutos del centro.

vista desde un lateral del Mosa

Para comenzar fuimos por la Hoogstraat al centro, donde vimos la estatua de Erasmo de Rotterdam, la iglesia St.Lauren`s, o la plaza Schouwburg con sus grúas. Hay que destacar que la ciudad es moderna y no cuenta con muchos edificios antiguos debido a los bombardeos y destrucción que sufrió en la II Guerra Mundial. Rotterdam cuenta con unos 600.000 habitantes y es famosa por su enorme puerto, que es el más grande de Europa y segundo del mundo. Comimos en un local de comida rápida y económica del centro, y bajamos por Schiedamse Djik hasta las dársenas del río Mosa y el puente de Erasmo, siguiéndolo por su orilla norte hasta el parque Het donde está el Euromast, una torre de 185 metros que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad, con el río Mosa y los puentes en un primer plano.

Vista desde el Euromast

La entrada son 9 € cada adulto, pero las vistas lo merecen. Para la vuelta cogimos el tranvía 8 en el parque hasta el centro, pues de pasar la noche en el aeropuerto estábamos cansados. El billete sencillo de tranvía (mapa) nos costó 2,40 € cada uno, existen billetes para todo el día o más de uno. Ya en el centro cenamos y tomamos algo en un sitio económico y nos fuimos a descansar que nos hacía falta.

Atardecer en Rotterdam

DÍA 2- 31/07/10 NOS QUEDAMOS A CONOCER EL CARNAVAL DE ROTTERDAM Y DORMIMOS EN AMSTERDAM

Después de desayunar y hablar con nuestras compañeras de habitación, decidimos quedarnos en Rotterdam, pues era el día grande del carnaval, que por casualidad coincidía en esas fechas, y ya por la tarde nos iríamos a Amsterdam.

comedor del albergue

Nada más salir del albergue notamos ya el buen ambiente de la ciudad, visitamos el mercadillo que había en la misma plaza de Blaak, con comida y objetos diversos. Tras este paseo fuimos a ver el desfile del carnaval, yendo para ello al puerto antiguo, que había menos gente que en el centro, allí vimos pasar a los muchos grupos que participaban con sus coloridos trajes, bailarinas, bandas de música y demás. Enseguida notamos que este carnaval está muy influenciado por las colonias y ex colonias holandesas del caribe como Aruba, las Antillas holandesas y sobre todo Surinam. De aquí al centro donde tomamos algo y comimos en uno de los muchos puestos callejeros que había para la ocasión,

mercado en Blaak

sin duda visitamos Rotterdam en uno de los mejores momentos posibles. Ya por la tarde cuando nos cansamos de andar por la ciudad fuimos al albergue a recoger el equipaje (tienen una sala para ese fin, pudiendo dejarlo sin pagar nada), cogimos el cercanías de Blaak a Rotterdam central y seguidamente el tren a Amsterdam, que cada cuarto de hora hay uno. Nos costó 13,80 € a cada uno y en menos de una hora llegamos a Amsterdam Centraal. La ciudad de Amsterdam cuenta con unos 750.000 habitantes sin tener en cuenta los barrios exteriores y se fundó en el siglo XII a partir de un poblado de pescadores, posee una historia muy rica con largos períodos de esplendor, como con la Compañía de las Indias Orientales que tuvo el puerto más grande de Europa, e igualmente cuenta con un enorme casco histórico y un precioso entramado de canales. De ella, al igual que del resto de Holanda, se dice que es una ciudad tolerante, liberal y con una amplia diversidad cultural.

carnaval en Rotterdam

Y es eso lo que buscábamos descubrir en los próximos tres días, para ello lo primero era buscar el albergue “Stayokay Zeeburg”, que está al este del centro en la calle Timorplein  21, andando 20 ó 30 minutos, así que mejor en tranvía, concretamente el 14 que cogimos en la plaza Dam (pleno centro, cerca de la estación) bajándonos en Zeeburgerdijk, frente al albergue, el viaje sencillo costó 2,40 € cada uno (comprado a bordo). El albergue está muy bien, con un amplio comedor, bar, zonas comunes, posibilidad de internet, nosotros cogimos la opción de 2 camas en habitaciones mixtas de 6, que estaban bien y con baño propio, todo por 60 € las dos camas cada noche, que hacen 180 € los 3 días, si quitamos el descuento de socio se quedó en 162 € (con desayuno). Una vez alojados, dimos un paseo por el cercano barrio del Plantage, vimos el molino De Gooyer, nos tomamos algo en el bar del albergue y a la habitación, que compartíamos con otros españoles.

molino De Gooyer (Amsterdam)

DÍA 3- 01/08/10 DESCUBRIENDO AMSTERDAM

En primer lugar, tras desayunar, preguntamos en recepción por las formas de transporte, y allí mismo vendían los tickets para 1, 2, 3 ó 4 días, con viajes ilimitados en tranvía, metro y bus, finalmente compramos el de 2 días por 11,50 € cada uno, a contar desde el primer check-in (al subir y bajar de los tranvías hay que picar el billete en una máquina).

barrio rojo

A bordo sólo se pueden comprar billetes sencillos y de 1 día (página GVB en inglés con información; plano tranvías). En general el tranvía funciona muy bien y es una excelente opción, sin olvidarnos de las bicicletas, que se pueden alquilar en muchos sitios y desde luego la ciudad está acondicionada, con múltiples carriles bicis. En este tema de “cultura de la bici” nos sacan años y años de ventaja. Así pues a las 11:00 estábamos en el punto de encuentro de la estación central de un tour gratuito que vimos anunciado en el albergue. Partimos a las 11:15 de la plaza Dam y con un guía español

parking de bicis junto a la estación central

(un gallego muy simpático que vivía allí) recorrimos los principales puntos del centro de la ciudad durante tres horas (barrio rojo, barrio judío o Begijnhof entre otros) mientras nuestro guía nos contaba la historia de la ciudad, curiosidades y cosas prácticas también. La verdad es que nos gustó mucho, y aunque es gratuito al final la propina se la gana bien, es perfecto para un primer acercamiento a la ciudad, y ya luego estar más tiempo en los sitios que a cada uno le interesen y además puedes conocer gente, como fue nuestro caso. Un tour muy recomendable y que está presente en otras ciudades europeas, se llama New Europe.

patio del Bejinghof

También ofrecían tours nocturnos al barrio rojo por 12 €, a nosotros nos valió con el gratutito. Comimos tarde, con un grupo de gente que nos quedamos en el restaurante que nos recomendó el guía (en Rembrandt plein), probando uno de los escasos platos típicos holandeses, del que no recuerdo el nombre, pero venían a ser salchichas con puré.

sugerente plato típico

detalle en el barrio rojo

Como bien sabéis el mundo es pequeño a veces y allí coincidimos con tres chicas de Alcalá de Henares, de donde yo también soy, Vero, Rosa y Ginesa, y hablando vimos que teníamos un amigo en común y en menos de dos meses nos veríamos en su boda, casualidades varias. Además también nos juntamos con Cecilia, una chica argentina que estaba dando la vuelta al mundo, todo un sueño. La cuestión es que pasamos una buena tarde en grupo, tomando algo en la animada plaza Reimbrandt, por el centro y visitando un típico coffe shop, al final nos dieron la 1 y tuvimos que coger el bus nocturno (los tranvías funcionan hasta las 00:30), equivocándonos de parada (preguntamos y nos informaron mal) y llegando al albergue a las 2 y pico.

en un coffe shop

DÍA 4- 02/08/10 PASEAMOS POR EL CENTRO, LA EXPLANADA DE LOS MUSEOS Y EL BARRIO ROJO AL ANOCHECER

Desayunamos a una hora prudente y nos fuimos a pasear por el centro (tranvía 14) y el barrio del Jordaan, donde cerca, en la calle Prinsengracht está la casa donde se refugió la familia Frank y se descubrió el célebre diario de Ana. La cola para entrar era grande, pero en un rato estábamos dentro.

casa de Ana Frank

La entrada de adulto son 9 € y es un museo que merece la pena visitar y muy interesante, en la plante de abajo y un anexo se cuenta la historia, documentales y que fue de cada uno de ellos, y ya en la planta de arriba y a través de la puerta secreta (una estantería) se accede a las habitaciones donde 8 personas pasaron varios años hasta que fueron delatados. Después de esta visita pasamos por la iglesia de Nieuwe, el palacio Koninklijk, entramos en el Begijnhof, y comimos en un kebab a buen precio por la zona. De allí a la explanada de los museos (tranvías 2 y 5), pudiendo ver lo agradable de la zona, con el Rijksmuseum, el Van Gogh (no llegamos a entrar en ellos), una vuelta por el Voldenpark, uno de los pulmones de la ciudad,

Explanada de los museos

y con el tranvía a la animada Leidseplein. Andando y andando llegamos al barrio Judío, donde podréis encontrar, en los alrededores de Waterlooplein un rastro enorme donde hay de todo, es curioso pasar por allí y ver también el Waag, una antigua puerta de acceso a la ciudad, ya en Nieuw Markt. Y por fin, ya anocheciendo y tras cenar algo ligero llegamos al barrio rojo, el más conocido de la ciudad y lleno de contradicciones, como una de las iglesias más grandes, la Oude Kerk, y los múltiples escaparates con las prostitutas (no intentéis fotografiarlas directamente, se lo pueden tomar muy mal).

Waag en el barrio judío

Waag en el barrio judío

El ambiente es muy bueno y llama la atención las familias holandesas con los carritos de los niños pasando junto a los escaparates, desde luego y debates morales aparte, si se lleva a cabo el proyecto de sacar todo esto a las afueras de la ciudad (y dejar los escaparates para exposiciones de moda) Amsterdam perdería buena parte de su esencia (y dinero también) y sería una pena, pues el barrio rojo es único.

ambiente del barrio rojo al anochecer

También aquí se encuentra el museo de la Marihuana, al que no entramos. Por último nos pasamos por Rembrandtplein, llena de bares y de gente y allí coincidimos nuevamente con Vero, Rosa y Ginesa, nos tomamos algo, comentamos el día y esta vez cogimos el último tranvía 14, hacia las 00:30 al albergue con la sensación de haber aprovechado bien el día.

tranvía nocturno

DÍA 5- 03/08/10 ÚLTIMA DÍA EN AMSTERDAM Y TRASLADO A EINDHOVEN

Ya nos quedaba un último día que aprovechamos para ver cosillas que nos faltaban, en primer lugar desayunamos y fuimos con el tranvía (las 48 horas pasaban a las 10 de la mañana) hasta la estación de tren con el equipaje, que dejamos en una taquilla de consignas.

Plaza Dam

Desde la estación nuevos paseos por el centro (pasamos por el museo del sexo, cercano a la estación), visitas a tiendas de recuerdos, plaza Dam y bajamos por la calle Rokin hasta la torre Munttoren y el mercado de las flores (Bloemenmarkt), con los puestos flotando sobre el canal Singel, muy llamativos y agradables de recorrer, luego bajamos pegados al canal Amstel hasta el puente Magere, sin duda uno de los más característicos de la ciudad. Regresamos al centro, comimos en una bocatería económica y repasamos el barrio rojo, donde frente al Oude Kerk está el edificio-museo Amstelkring,

consultando el plano

que alberga una iglesia oculta en su interior (debido al auge del protenstantismo) al que finalmente no accedimos. Después cogimos el tren, con una alta frecuencia también, a Eindhoven, nos costó 17,80 € cada uno y en hora y media estábamos en Eindhoven, ya con poco tiempo para ver algo, así que cogimos el autobús 401 (al aeropuerto), bajándonos a medio camino donde está el Hotel Campanile, por el que pagamos 50 euros la doble sin desayuno, lo reservamos en Booking.

detalle de un portal

casa flotante

Lo escogimos por la cercanía al aeropuerto, teniendo en cuenta que cogíamos el avión temprano al día siguiente. Cenamos en un McDonalds cercano y descansamos en la habitación, que era un bajo con salida directa al exterior y estaba bastante bien, con baño, televisión y wifi gratuito. Al día siguiente nuestro vuelo de Ryanair a Madrid despegó con un poquito de retraso poniendo fin a una buena “excursión” por los Países Bajos.

en blanco y negro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: