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ESTONIA Y LETONIA

portadaESTyLET¡Tere! O ¡Sveiki! Bienvenidos a Estonia y Letonia, países en los que ya en alguna ocasión me había fijado (junto a Lituania) y que sin duda me sorprendieron para bien como os voy a relatar. Tanto el clima frío típico del mes de febrero (muy diferente por lo tanto al que suelo tener en España), como haber encontrado unos precios razonables y que al final nadie pudiera acompañarme (desechando la idea original de ir a Marruecos) ayudaron para que me decidiera por los países bálticos. Una vez dado el paso intenté incorporar Lituania en el recorrido de 9 días (incluyendo 2 para los viajes de ida y vuelta), pero viendo que iba a ir demasiado rápido me limité a Estonia y Letonia, distribuyendo los 7 días restantes en 2 para cada capital (Tallin y Riga), otros 2 para parques naturales, visitando el de Lahemaa en Estonia y Gauja en Letonia y por último la ciudad estonia de Tartu en el día de transición de un país a otro. Como datos prácticos os contaré que estos pequeños países han evolucionado mucho desde que volvieron a independizarse en 1991 de la Unión Soviética, se han modernizado y es muy sencillo y cómodo viajar por ellos, además uno encuentra wifi gratis en casi cualquier sitio y la seguridad es buena.

Recorrido por los dos países

Recorrido por los dos países (click para agrandar)

Para facilitar más las cosas los tres (incluyendo Lituania) pertenecen a la Unión Europea y forman parte del espacio Schengen y la zona Euro, lo que se traduce en que se puede entrar con el DNI español, como es lógico se usa el Euro y también es válida la Tarjeta Sanitaria Europea, en cualquier caso os dejo, como de costumbre, los enlaces a las recomendaciones de viaje del Ministerio de Exteriores para Estonia primero, y aquí Letonia. Inicié el viaje en Tallin gracias a dos vuelos de Air Baltic (compañía que a decir verdad me agradó) de Barcelona a Riga y de ésta a la capital estonia que me costaron 128,33 €, regresando desde Riga a Vilna (Lituania) con Air Baltic de nuevo por 17,33 € y, previa escala de unas horas que me permitieron dar un rápido paseo por el centro de la ciudad (gracias a la cercanía del aeropuerto), con otro vuelo de Ryanair de la capital lituana a Madrid por 34,19 €.

Detalle en el centro de Tallin

Detalle en el centro de Tallin

Como medios de transporte durante el recorrido utilicé el tren para ir de Tallin a Tartu (operados por Elron, en inglés), un autobús de la recomendable compañía Lux Express para llegar a Riga y los trenes letones para las excursiones a Sigulda (Parque Nacional de Gauja) y a la población costera de Jürmala (enlace de la compañía en inglés), en cuanto a la excursión a Lahemaa, en Estonia, fue a través de una excursión organizada (aquí os dejo el enlace), los especificaré a medida que se presenten durante el diario de viaje. Respecto al alojamiento elegí dos albergues con habitaciones compartidas de 6 camas que reservé en Booking, acertando en el de Riga (Amber Rooms, 28,80 € cuatro noches con desayuno) pero no tanto en el Tallin (Kohver Hostel, 36 € otras cuatro noches con desayuno).

Paisaje invernal típico en Sigulda

Paisaje invernal típico en Sigulda

Por último contaros que el nivel de inglés es más que decente y que el clima es frío con temperaturas que no oscilan mucho de máximas a mínimas (entre -4º y 2º estuvieron toda la semana), si bien es cierto que los contundentes platos de invierno con los que me topé, sobre todo en Estonia con la carne de cerdo como estrella así como buena ropa de abrigo me lo hicieron bastante llevadero. Una vez más y tras mi habitual batería de datos prácticos os invito a explorar más a fondo los dos capítulos en los que he dividido el relato, uno para Estonia y otro para Letonia (con la escala en Vilna, Lituania), recorriendo dos preciosas ciudades que son Patrimonio de la Humanidad acompañadas de bonitos parajes y zonas naturales que en febrero tienen a la nieve como principal elemento y descubriendo a una gente que si bien se muestran fríos al principio no dudan en ayudar si se les pide como pude comprobar, sorprendiéndome también por las diferencias culturales de ambos países que sinceramente desconocía.

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