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EDIMBURGO

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La capital escocesa es un destino ideal para una rápida escapada europea, en mi caso de 4 días (aunque el último sólo con el vuelo de vuelta), que fueron suficientes para recorrer las numerosas atracciones con las que cuenta la ciudad y que están, la mayoría de ellas, en el centro histórico por lo que se pueden visitar perfectamente a pie, siendo testigo además de parte de las costumbres escocesas. El vuelo desde Madrid fue una ganga gracias a que tenía “enchufe” en Iberia Express (billete de “standby” 57,60 € i/v, por lo que hay que consultar la web) y dado que nadie pudo unirse a este viaje fui solo eligiendo una habitación compartida del “Budget backpackers” (C/Cowgate, 39) reservada en Hostelbookers para alojarme (al precio total de 44,80 € por 3 noches).

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Como sabéis Escocia forma parte del Reino Unido (de momento) y de la Unión Europea (también de momento vaya), por lo que el DNI español es suficiente para entrar al país, eso si allí se usa la libra esterlina (£) teniendo Escocia billetes propios (son las llamadas “pound scots”), cuyo cambio de la web xe.com en marzo del 2016 y usado para este blog es de 1 €=1,28 £. Aunque no sean necesarias os dejaré por costumbre ya las recomendaciones de viaje del Ministerio para Reino Unido, comentando que hay que hacerse un poco al acento escocés y que me parecieron, en general, amables y simpáticos, mejor por lo tanto de la idea habitual que se tiene del carácter anglosajón.

Libras escocesas

Libras escocesas

Respecto al tiempo viajé en julio, encontrando nubes y algo de sol en momentos puntuales con temperaturas fresquitas por la mañana y noche, y de la comida que no hay que dejar de probar algunos de los platos y productos escoceses como el contundente “haggis” del que luego hablaré o el whisky si os gusta (que no es mi caso, la verdad). Pues esta vez sí he conseguido ser breve 🙂 y paso ya a invitaros a leer este corto pero intenso diario de viaje sobre la ciudad de Edimburgo.

DÍA 1- LLEGADA Y PRIMERAS VISITAS: CALTON HILL Y EL CASTILLO

Casi 3 horas de vuelo separan el aeropuerto de Madrid-Barajas de la terminal de Edimburgo, si bien al llegar hay que retrasar 1 hora el reloj, aterrizando a las 10:35 hora local por lo que tenía todo el día por delante. El aeropuerto se encuentra a unos 12 kms al oeste del centro, siendo el autobús 100 (operado por Lothian buses) una de las mejores opciones para llegar al mismo, funciona todos los días de la semana y las 24 horas costando el billete ida y vuelta (válido hasta un mes) 7,50 £=9,63 €, sólo un trayecto vale 4,50 £=5,78 €.

Primer contacto con la ciudad

Primer contacto con la ciudad

Durante el día hay uno cada 10 minutos (la frecuencia desciende a la noche) y tarda en llegar a la céntrica estación de tren de Waverley una media hora más o menos. Hago constar también que hay más rutas normales de buses (y más baratas) por si el tiempo no es un inconveniente. Lo primero fue localizar el alojamiento, próximo a la estación, y dejar el equipaje ya que el check-in era a partir de la 1 de la tarde, comenzando con ganas a caminar por el centro (Old Town) parándome ante el par de gaiteros que deleitaban al público a la altura de la catedral de St. Giles, un prometedor inicio sin duda.

High Street soleado

High Street soleado

Y como amante de las vistas elevadas que mejor que dirigirme a Calton Hill para hacerme una idea general del tamaño (450.000 habitantes) y apariencia de la capital escocesa, aunque ello implique siempre y como es lógico subir un “porrón” de escalones, montañas o como en este caso, una colina de sólo 100 metros de altitud ;). Tuve que recorrer las calles Princes y Waterloo para acceder a la colina y detenerme a vivir el momento para disfrutar de las amplias panorámicas de la Old Town con el castillo de fondo y el monumento al filósofo escocés Dugald Stewart en primer plano, la estampa me invitó a sentarme allí mismo en el exuberante verdor del césped y permanecer un buen rato. Paseé a continuación por el resto de la colina viendo el National Monument, el Observatorio y el monumento al Almirante Nelson (no entré) y apacigüé mi estómago (que ya se quejaba) en en fish&chips Waterloo, en la calle del mismo nombre, por 10 £=12,84 €.

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La tarde se la dediqué al Castillo de Edimburgo, que no es nada barato (16,50 £=21,18 €) pero bueno, echando allí más de 2 horas entre las numerosas estancias, salas, el museo Bélico, la capilla de Santa Margarita, el robusto cañón Mons Meg o el curioso cementerio canino entre otros, como veis es un recinto enorme ubicado sobre un peñasco cuyas primeras construcciones datan del siglo XII, siendo ampliado en sucesivas épocas.

Hay audioguías disponibles (en español) aunque de forma gratuita te dan un mapa y los carteles explicativos son más que numerosos y suficientes. Tras ello huí un poco de la multitud (los visitantes eran muy numerosos en el castillo) y me refugié en un café para tomar algo caliente pues de hecho el tiempo había empeorado y la lluvia y el viento hicieron acto de presencia.

Habitación del albergue

Habitación del albergue

De vuelta por el albergue hice el chek-in y comprobé que el estado de las habitaciones de 6 camas es bastante bueno, las duchas y el baño compartidos están en el pasillo y cuenta con una coqueta sala común y bar propio, donde cené una sencilla pizza (5 £=6,42 €) junto a un americano. En el dormitorio coincidí con un alemán y dos francesas con las que quedé en hacer un tour gratuito al día siguiente, descansando ya de un potente primer día que incluyó dos platos principales en el suculento menú :).

DÍA 2- OLD TOWN, NEW TOWN Y MUSEO DE ESCOCIA

Hay muchas opciones de tours gratuitos pero el de Sandeman`s New Europe ya lo conocía de Amsterdam y Berlín y sabía que eran buenos, y Tina y Lorie, las francesas del albergue, pensaban lo mismo. Así que a las 10 de la mañana estábamos en el “starbucks” de High Street que es el punto de inicio, con Johnny como guía para el tour en inglés (lo hice así pese a que lo había en español).

Edificio del Museo de los Escritores

Edificio del Museo de los Escritores

Me costó un poco pillarle el acento pero al final me fui enterando de las historias que iba contando durante el recorrido por la Old Town de unas 2 horas y media de duración, empezando por la catedral de St. Giles, el Museo de los Escritores (gratuitos ambos pero no entramos, lo haría yo por la tarde) y la pintoresca Victoria Street que se presta a las fotos con sus fachadas de diversos tonos. Hicimos un descanso en la parada de la plaza Grassmarket (enfrente del albergue) donde nos vendieron otros tours de pago que ofrecían y acabamos el nuestro en el cementerio de Greyfriars, entre tumbas (algunas de poetas y personajes populares) que rodeaban la capilla del mismo nombre e historias como la del perro Bobby, que hizo guardia junto a la tumba de su amo hasta el final de sus días.

La fotogénica calle Victoria

La fotogénica calle Victoria

Con la visión de la escuela Heriot, una de esas que te trasladan a las aventuras de Harry Potter, nos despedimos de Johnny con las propinas que consideramos oportunas (en mi caso 5 £=6,42 €) y a comer con las francesas en el “Made in Italy” del nº42 de Grassmarket una pasta al pesto muy recomendable por 8 £=10,27 €.

Para la tarde teníamos planes diferentes, ellas se marcharían al “Ghost tour” (tour de los fantasmas) de pago y yo me fui al gratuito (donación recomendada) Museo Nacional de Escocia en la calle Chambers, centrándome en las salas dedicadas a la historia de esta tierra para entender, entre otras cosas, los sentimientos nacionalistas que están en auge pese a perder el último referéndum de independencia.

Gran Gallery del Museo de Escocia

Gran Gallery del Museo de Escocia

Por lo demás hay un poco de todo, destacando la amplitud y magnitud de la Gran Gallery (como el hall del museo) y la sala Animal World, con maquetas y animales disecados. Después regresé al pequeño Museo de los Escritores (Writer`s Museum) para visitarlo, sobresaliendo Robert L. Stevenson y Walter Scott, seguido de un paseo por los jardines del oeste de la calle Princes (con buenas vistas al castillo) y por las ordenadas cuadrículas de la New Town en las calles George y Rose, desembocando al final en el monumento a Scott a través de la calle St. David. Esta preciosa construcción gótica del siglo XIX ubicada en los jardines de la C/Princes me llamó mucho la atención, se erigió en honor del escritor Walter Scott apenas 12 años después de su muerte y mide 61 metros de altura como indica la original entrada al monumento (4 £=5,13 €, cerraba a las 18.30 horas), siendo un total acierto decidirme a subir los 287 escalones que te elevan hasta la parte superior entre estrechas escaleras para apreciar nuevas vistas del centro histórico de Edimburgo, ¡muy aconsejable!.

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Para concluir las visitas del día llegué a tiempo de entrar en la catedral de St. Giles, donde ya estuvimos por la mañana aunque sin verla por dentro. Tanto en estos últimos como en otras muchas edificaciones de la ciudad se nota el paso del tiempo en un clima especialmente húmedo, sobre todo por los ligeros ennegrecimientos de los muros. Con el convencimiento de haber aprovechado bien el día regresé al albergue conociendo a nuevos compañeros de habitación y marchando a tomar una cerveza con las francesas en un animado local con música en vivo de la plaza Grassmarket.

La silueta del castillo con el cardo, la flor nacional de Escocia

La silueta del castillo con el cardo, la flor nacional de Escocia

DÍA 3- EL “BRITANNIA” Y LA ZONA DE ROYAL MILE

Como marino que soy no podía irme sin visitar el yate-museo de la familia real británica “Britannia”, atracado en la Ocean Terminal de los muelles de Leith, 4 kms al norte del centro histórico.

En el piso de arriba del bus 35

En el piso de arriba del bus 35

Para llegar hasta allí cogí el bus nº35 junto al Museo de Escocia (muy cerca del albergue) costando el billete sencillo 1,5 £=1,92 € (el billete para todo el día son 4 £=5,13 €, dejo aquí un mapa del transporte público) y tardando una media hora. El acceso al barco son 14 £=17,97 € con una fantástica audioguía en castellano de los más detallada, con explicaciones sala por sala, todo está impecable, reluciente y cuidado al detalle, no en vano estuvo en servicio hasta 1997 trasladando a la reina de Inglaterra y su séquito por todo el mundo. Fueron cerca de 2 horas las que empleé en recorrer el barco desde el puente de gobierno a la sala de máquinas pasando por las ostentosas estancias y salones reales, regresando de nuevo al centro en el bus nº35.

Hoy sí busqué a conciencia probar algún plato típico escocés, dando con el “Mums” (Forrest Road, 4a, muy cerca del Museo de Escocia y el alojamiento) y su haggis, una contundente combinación de un puré espeso con verduras y una especie de morcilla a 7,50 £=9,63 €, sin duda una comida pesada pero deliciosa, existiendo también una versión vegetariana.

El "haggis"

El “haggis”

Con la idea de bajar un poco el haggis caminé por la zona de Royal Mile hasta el extravagante edificio del Parlamento escocés (10-15 minutos a pie desde el restaurante) y el Palacio de Holyroodhouse, justo enfrente, entrando a éste último por 11,60 £=14,90 € con audioguía en varios idiomas y con derecho a visitar el Palacio y sus jardines adyacentes. Esta mansión ha servido de residencia a los distintos reyes escoceses desde el siglo XV y actualmente es la de la reina Isabel II cuando viene a Escocia, pero lo que más me impresionó fueron las ruinas de la abadía del siglo XII contiguas al Palacio y los agradables jardines que la rodean en los que da gusto pasear.

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Desde allí y como no podía ser de otra manera subí al Arthur`s Seat pese a no llevar ni el calzado ni la ropa adecuada para esta pequeña caminata popular, cruzando el parque Holyrood hasta la cima en el mencionado punto a 250 metros de altitud en unos 40 minutos más o menos. El paisaje desde arriba es similar al de Calton Hill pero se amplia la vista de la ciudad y sus alrededores viéndose más lejana, entre otras cosas, por que lo está claro :).

Disfrutando del panorama

Disfrutando del panorama desde Arthur`s Seat

Bajé por la cara sur de la colina volviendo al albergue por el barrio de St. leonard`s y el parque Meadows, intercambiando impresiones con mis compis de habitación y decidiendo ir todos juntos a un tour Pub Crawl para esa noche (10 £=12,84 €, el punto de encuentro de éste fue en la catedral). Todo lo que os puedo contar sobre este tipo de actividad, en la que te llevan de bar en bar con bebidas de dudosa calidad incluidas, es que nunca más me pillarán en otra 😀 😀 :D, y es que cuando pasas de 30 ya no estás para estas cosas y lo que quieres es ir sin prisas a tomar alguna cerveza al sitio que te guste, de hecho se ve que todos los que salimos juntos, la habitación al completo (las 2 francesas, una pareja y una chica alemana y yo), pensamos igual y al 4º pub les dijimos a los guías que allí nos quedábamos tomando algo tranquilos. No digo que este tipo de tour esté mal y no se pueda disfrutar, pues enseguida se hablaba con todo el mundo, simplemente que yo prefiero ir con calma y quedarme donde esté a gusto. Hacia las 2 de la madrugada estábamos ya de regreso para descansar.

Bus 100 al aeropuerto

Bus 100 al aeropuerto

A la mañana siguiente me levanté con tiempo para desayunar en el albergue, despedirme de todos mis compis de cuarto y subir al bus 100 en Waverley Station para ir al aeropuerto (ya lo tenía pagado con ida y vuelta) y regresar a España vía Madrid. Edimburgo, como decía, es ideal para desconectar un fin de semana de los quehaceres diarios y una excelente base para conocer el resto de Escocia si se dispone de tiempo (no fue mi caso en este viaje), demostrando al visitante que no es Patrimonio de la Humanidad por azar y que sus amables habitantes para nada se dejan llevar por el típico clima húmedo y gris que predomina en la ciudad. Saludos viajeros y ¡hasta la próxima! ;).

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