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CARCASSONE Y COLLIURE

portadaCarInteresante puente el que planteamos en dos ciudades del sureste francés cargadas de historia y que tenemos a “tiro de piedra” desde Castellón como se suele decir, exactamente a unos 575 kms de distancia por carretera ;). La primera, Carcasona en castellano, se ubica en la región francesa de Languedoc-Rosellón y apenas alcanza los 50.000 habitantes, si bien debe su fama -y bien merecida a juicio del que suscribe- a la impresionante ciudadela amurallada que domina la colina y cuya construcción se inició en la época romana, siendo ampliada y utilizada después por todo imperio o reino que pasó por allí, como visigodos o los propios franceses.

¡Se puede agrandar!

¡Se puede agrandar!

La Unesco declaró el lugar Patrimonio de la Humanidad en 1997. En cuanto a Colliure es un precioso pueblo costero que mantiene todo el encanto de antaño y que no supera los 3.000 habitantes, perteneciente también a la región del Rosellón aunque en el departamento de los Pirineos Orientales cuenta con varios edificios de interés, como el Castillo Real o la Iglesia de Notre Dame des Anges. Dicho esto en lo práctico no hay mucha diferencia con una excursión por España, pues fuimos en coche, la frontera es ya una simple anécdota y como es lógico se usa el €, si acaso el idioma aunque debido a la cercanía e influencia propia de zonas limítrofes es mucha la gente que habla español o catalán. Reservamos dos noches en Carcassone y una en Colliure a través de booking.com y todo estaba listo para disfrutar de un largo y agradable puente de 4 días al que os invito a acompañarnos sin más preámbulo.

DÍA 1- TARDE DE CARRETERA, PEAJES Y LUEGO MÁS PEAJES

Salimos por la tarde ya y entramos en la AP-7 en Castellón sin dejar la autopista hasta Carcassone, con la única diferencia de que en Francia pasa a llamarse A-9 hasta Narbona, donde se coge la A-61 en dirección a Toulouse. Pero el gran punto negativo es la friolera de 56 € de peaje que tuvimos que desembolsar -y que no queda más remedio- pues de optar por las nacionales el viaje puede alargarse una eternidad, al menos a la vuelta y al no tener prisa alguna nos quitamos un buen tramo como luego os contaré.

Vista de la ciudad medieval (foto del día 2)

Vista de la ciudad medieval (foto del día 2)

Los peajes se distribuyen de la siguiente manera: de Castellón a Martorell 29,95 €; Barrera de la Roca a Figueras sur 11,20 €; Figueras norte a la frontera con Francia 2,35 € y de Le Perthus a Carcassone este 12,50 €, ahí queda, he de comentar que entramos en Figueras para dejar a una pasajera que nos acompañó al publicar el viaje en la conocida web de Blablacar, de la que soy usuario hace más de dos años, compartiendo experiencias y abaratando un poco los costes, todo ventajas a mi parecer :). Lo llevaba bien estudiado y no tardamos en encontrar el 514 Appart Hotel, en el nº 7 del Chemin (camino) de Montlegun (entrando a la ciudad por la carretera D-6113 desde el este), bien situado a unos 10 minutos a pie de la fortaleza medieval. Este alojamiento es de categoría, todo impecable con cocina, baño, wifi, parking y gente amable dispuesta a dar información, el precio por noche para dos personas es de 79 € (o lo que es casi lo mismo dos noches 158 €), un sitio que recomendaría sin dudar. En total fueron unas 6 horas y media las que invertimos en el viaje con paradas incluidas.

DÍA 2- LO MEJOR DE CARCASSONE

Cierto es que el día no amaneció primaveral, pues un tiempo fresquito, nublado y con lluvia intermitente ya casi en mayo no es lo que uno espera, pero nos valía igualmente y con las pilas cargadas decidimos empezar a visitar la ciudad por la parte más alejada al alojamiento para irnos acercando paulatinamente al mismo, dejando la “cité médiévale” para la tarde.

Pequeño puerto en el Canal du Midi

Pequeño puerto en el Canal du Midi

Así pues rodeamos la fortaleza hasta llegar al puente viejo del siglo XIV sobre el río Aude, desde el que hay magníficas vistas de la ciudadela, entrando de lleno en la zona conocida como la Bastida de San Luis, es decir el barrio que Luis IX creó y en el que ordenó reubicar a los derrotados de la rebelión de los Trencavel allá por el siglo XIII. Callejeamos hasta llegar a la estación de tren, justo a la altura en la que el Canal du Midi cruza la ciudad, una estrecha vía navegable por la que se puede llegar del Atlántico al Mediterráneo y protegida también por la Unesco (siendo ésta una idea digna de explorarse y analizarse al detalle), allí pudimos apreciar su coqueto y diminuto puerto así como la esclusa que salva el desnivel del canal.

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Bajando por las calles paralelas de Georges Clemenceau y Antoine D`Armagnac se pasa por la capilla del Carmen y la Iglesia de San Vicente para desembocar en la Plaza Carnot, con su fuente de Neptuno presidiendo el animado mercadillo del sábado con variados productos locales y no tan locales, ideal para curiosear entre visitantes y autóctonos.

El precioso puente viejo

El precioso puente viejo

En los alrededores de la plaza está el edificio del Halles que hace de mercado cubierto y la interesante fachada esculpida del Hotel de Roland, actual sede del ayuntamiento. Nuestra siguiente parada fue la catedral de Saint Michel, de estilo gótico y entrada libre, que queda muy cerca de la puerta de los Jacobinos, uno de los accesos a la bastida cuando estaba fortificada.

"Le Trivalou"

“Le Trivalou”

el "cassoulet"

el “cassoulet”

Visitamos también el baluarte de San Marcial, donde está el jardín del Calvario (acceso gratuito) y la plaza Gambetta, espacio de reunión de los habitantes de Carcassone (aunque no ese día a esa hora) y ubicación del museo de Bellas Artes (también gratis). Las tripas nos iban sonando y cruzamos de nuevo el puente viejo hasta dar con el restaurante “Le Trivalou” (Rue Trivalle, 69) después de ver otros muchos donde servían el plato típico de la zona, el “cassoulet”, una especie de fabada (salvando las distancias) muy sabrosa y contundente que con postre nos costó 16 € a cada uno.

Subiendo a la fortaleza medieval de Carcassone

Subiendo a la fortaleza medieval de Carcassone

El camarero fue de lo más simpático y hablaba español, sin duda los dos salimos encantados de este sitio. Y que mejor después de semejante comida que ponerse a subir cuestas para llegar a la Cité Médiévale :), probablemente la mejor conservada de toda Europa (su esfuerzo les costará a los franceses), lo que se ve a simple vista. Entramos al recinto amurallado por la puerta de Aude (al oeste, la del este es la de Narbona), paseando por las calles llenas de restaurantes y tiendas de diversos tipos, visitando la basílica de Saint-Nazaire y sus espectaculares vidrieras (entrada gratuita), los pozos pequeño y grande y viendo el Castillo Condal por fuera (que bien merece la pena ya), dejando su visita para el día siguiente porque cerraba en poco tiempo.

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Por supuesto no hay que dejar de recorrer el perímetro de las murallas por las Lizas, es decir, el espacio existente entre la fortificación exterior y la interior, disfrutando de panorámicas en todas direcciones a medida que avanzábamos dando un encantador paseo de algo más de media hora hasta completar la vuelta. Regresamos al centro para cenar en una crepería a la que habíamos echado el ojo, “La Boleé” (C/ de la República, 33), con un menú de crepe salado y dulce por 12 € cada uno muy decente. Sólo quedaba poner la guinda final observando la ciudad medieval iluminada, primero desde los puentes nuevo y viejo y después andando entre sus calles, sin que nos decepcionara, pues una zona monumental como esta merece destacar como bien han conseguido a juzgar por nuestros propios ojos.

DÍA 3- SIGUIENTE ETAPA: COLLIURE

Teníamos pendiente la visita al Castillo Condal de Carcassone (entrada 8,50 €) antes de marchar, llevándonos la desagradable sorpresa de que el 1 de mayo es uno de los 5 días que cierra al año, así que “nuestro gozo en un pozo” :(, pero siguiendo con nuestro sabio refranero “no hay mal que por bien no venga” -ciertamente así me lo confirma mi experiencia de vida- y este mismo hecho será la excusa perfecta para volver algún día :).

Castillo Condal de Carcassone

Castillo Condal de Carcassone

Nos despedimos de nuestros anfitriones y pusimos rumbo a Colliure por rutas alternativas al peaje, siguiendo la carretera D-6113 unos 60 kms hasta Narbona, de allí a Perpignan otros 65 kms por la D-6009 y la D-900 y finalmente, cruzando la ciudad, 30 kms por la D-914 y la D-114 (lo que suman 155 kms de Carcassone a Colliure). El paisaje fue bonito y alternó zonas de viñedos con los parajes del parque natural de la Narbonnaise y sus lagos salados. Ya en Colliure encontramos aparcamiento en el primer parking antes de cruzar la vía del tren (es de pago pero hay una zona en curva donde no es necesario), andando hasta el Hotel Saint Pierre (Avda. Charles de Gaulle, 16), un alojamiento bien ubicado, lo que no es difícil en una población tan pequeña, encontrando una habitación decente con baño y wifi, si bien el precio de la doble (65 €) parecía un pelín elevado teniendo en cuenta la calidad del apartamento de Carcassone.

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Enseguida bajamos a recorrer las callejuelas del centro, comiendo primero en el “Vita Croq” (Rue Vauban, 2) un fish & chips Miriam por 12 € y yo mejillones con navajas, almejas y patatas por 15 €, ambos platos muy satisfactorios.

Miriam disfrutando de las vistas en el punto indicado

Miriam disfrutando de las vistas en el punto indicado

Tras ello visitamos la Iglesia de Notre Dame des Anges, más llamativa por fuera que por dentro y cruzamos hasta la capilla de San Vicente por la playa del mismo nombre, sufriendo toda la crudeza del fuerte viento de Tramontana (del norte) que tenía el mar en modo batidora, en cualquier caso es bien sabido entre las gentes de mar que el golfo de León (donde se puede incluir a Colliure) no se caracteriza por su bonanza climatológica. Un poco más resguardados paseamos por la playa Boramar, rodeamos por el pasillo costero el Castillo Real (lo visitaríamos al día siguiente, comprobando antes que iba a estar abierto :D, claro) y sin apenas gente también por la playa de Port D`Avall, con buenas vistas del resto de puntos de interés.

Colliure al caer el sol

Colliure al caer el sol

La iluminación no está mal pero no debe compararse con Carcassone, además nos resultó de lo más curioso y acertado los marcos que indicaban los puntos estratégicos para conseguir las mejores vistas y fotos. Cenando algo rápido en el único sitio que encontramos abierto nos dirigimos al hotel entre las más que tranquilas calles de este pequeño y encantador pueblo que nos dejó muy buena impresión y que yo ya conocía de una escala en mi época de marino un porrón de años atrás.

DÍA 4- CASTILLO REAL, PORT-VENDRES Y MUSEO DALÍ

Dedicamos la mañana a visitar el Castillo Real de Colliure (entrada 2 € por cabeza), que se conserva mejor por el exterior, de hecho en el interior estaban de reformas y excavaciones, recorriendo varias exposiciones de naturaleza que había en diferentes salas.

Playa de Port D`Avall desde el Castillo

Playa de Port D`Avall desde el Castillo

De nuevo no es comparable con la fortaleza de Carcassone pero merece la pena entrar aunque sólo sea por las vistas que hay desde los torreones. Comenzábamos ya nuestro largo viaje de vuelta con paradas, empezando por la vecina Port-Vendres, que cuenta con un puerto totalmente integrado en el casco urbano y animado con multitud de restaurantes. Paseamos brevemente antes de continuar parando en las zonas altas al salir en dirección sur con amplias panorámicas de la población. Siguiendo la carretera D-914 se cruza Banyuls-Sur-Mer y tras algo más de 20 kms (desde Colliure) se llega a Cerberè, que hace frontera con España, entre curvas, zonas elevadas con vistas y rincones donde parar, pese a que el viento seguía siendo lo suficientemente fuerte como para incomodar.

Ya en España nos dirigimos a Figueras por la N-260 (unos 40 kms) con la intención de conocer el museo de Dalí, muy fácilmente identificable como podéis ver en la foto y cuya entrada es de 14 € por adulto. Es de lo más peculiar y extravagante, que al fin y al cabo es como fue este artista, si bien las obras más famosas se encuentran en museos de Madrid o Nueva York.

Pusimos aquí el broche a un corto y fructífero viaje, regresando a Castellón por la AP-7 (“sólo” 41,15 € de peaje desde Figueras sur) a sabiendas de que será obligado para nosotros volver algún día y animando a los lectores que aquí lleguen a conocer tan bella región 🙂 :).

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