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GRE-5, SANTORINI

PORTADAGRE5

DÍA 12- RUMBO A LA ÚLTIMA ISLA DEL VIAJE: SANTORINI

Cuando se entra a la caldera de Santorini navegando se sabe enseguida que es una isla diferente, pues sus espectaculares acantilados de más de 300 metros de altura, sobre los que se asoman los pueblos de Fira (la capital) y Oia, la forma más o menos circular (pero abierta) y su color o el de los pequeños islotes que quedan al oeste nos indicaban que estábamos en una isla de origen volcánico que poco tenía que ver con lo visto hasta la fecha.

Entrando a la caldera

Entrando a la caldera

La caprichosa naturaleza del lugar junto a los restos de las civilizaciones que han pasado por aquí hacen de esta isla una visita indispensable, como paso a contaros sin demora. Debido a su complicada orografía el puerto está ubicado en Athinios, en la parte central e interior de la caldera, siendo una entrada de las más llamativas como bien corroboraban las cubiertas atestadas de gente en el “Blue Star Delos” (compañía Blue Star, 21 € cada uno) que no querían perderse las vistas. Nada más bajar a tierra y coincidiendo con la llegada de los barcos una multitud de autobuses esperan al viajero dispuestos a transportarlos a cualquier rincón de la isla, así que simplemente hubo que buscar el que iba a Perissa (2,30 € el billete), donde teníamos el primer alojamiento.

Panorámica general

Panorámica general

Ni hace falta decir que Santorini es un destino turístico de talla mundial y que en agosto está a tope, motivo que una vez más dificultó la búsqueda de sitios para dormir teniendo que elegir uno diferente para cada una de las dos noches que pasamos allí (pues a la tercera volábamos de vuelta ya).

Con la bandera griega

Con la bandera griega

El primero de ellos fue el Agios Antonios, situado cerca de la pequeña iglesia del mismo nombre (y penúltima parada del bus a Perissa), ciertamente nos costó encontrarlo, así que lo mejor es consultarlo bien en internet o llamar a los propietarios, que resultaron encantadores. En nuestro caso después de dar una vuelta y con el sol de mediodía apretando Miriam se quedó con el equipaje y yo continué explorando hasta dar con él, para que después el propietario me llevara en su coche a buscarla a ella. La habitación doble nos costó 55 €, tiene wifi, TV y baño con toallas pero muy justito y pequeño la verdad.

El puerto de Athinios desde el bus

El puerto de Athinios desde el bus

Dedicamos la tarde a bucear, bañarnos y relajarnos en la bonita playa de arena negra de Perissa, está en un estado inmejorable con todas las facilidades, amplia y sin agobios, el agua limpia para hacer snorkel y en un entorno atractivo con la iglesia del pueblo detrás y el monte del Cabo Mesa Bouno en el extremo norte de la playa, la única precaución a tener en cuenta es el calor que absorbe la arena al ser negra y que hace que queme más de lo habitual, por lo que algún tipo de calzado es recomendable. Al anochecer y previo paso por el alojamiento a asearnos salimos a pasear por la animada línea de costa (a unos 15 minutos a pie del Agios Antonios), curioseando como de costumbre en los numerosos puestos y tiendas y eligiendo el “Aqua” para cenar unas pizzas (20 € los dos), había gente pero Perissa queda lejos de los bulliciosos pueblos de Fira y Oia que dominan los acantilados sobre la caldera de Santorini.

Playa de Perissa

Playa de Perissa

Aprovechamos la marcha para gestionar un coche de alquiler en la compañía Ankor (carretera de Perissa) a 45 € el día (sumaban 90 €) más 10 € por dejarlo en el aeropuerto, pues a la hora que salía nuestro vuelo no habría autobuses (precio total para dos días fue de 100 €). Motorizados ya con un Hyundai Atos (el modelo más económico) regresamos al alojamiento a descansar y organizar las siguientes jornadas.

DÍA 13- ANTIGUO AKROTIRI, KAMARI E IMEROVIGLI

Para la mañana queríamos visitar alguno de los importantes yacimientos arqueológicos que hay en la isla disponiendo de dos claras opciones, la primera las ruinas de la Antigua Tera, que fueron griegas, romanas y bizantinas según la época de la que hablemos y por otro lado Akrotiri, los restos de una ciudad minoica que fue enterrada allá por el año 1.613 a.C. debido a una fuerte erupción volcánica.

Impresionante Akrotiri

Impresionante Akrotiri

La segunda nos llamó más la atención, recorriendo unos 8 kms desde nuestro alojamiento en Perissa. Las ruinas del Antiguo Akrotiri fueron todo un descubrimiento y un lugar que no debe pasarse por alto, sólo cuesta 5 € entrar y además está dotado de una cubierta que protege a los visitantes del sol. Pero lo que de verdad impresiona de este yacimiento es su estado de conservación, las calles se aprecian perfectamente y hay edificaciones de hasta tres plantas, pudiendo observarse ánforas de todo tipo en lo que eran comercios y casas, sin duda es impresionante pasear por las zonas habilitadas imaginándose cómo sería allí la vida. Emplearíamos unas 2 horas en verlo todo sin prisa y prestando atención y leyendo todos los carteles informativos (en griego e inglés) que explican los pormenores de esta antigua población.

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Como fuimos a primera hora de la mañana quedaba tiempo de ir a la playa a refrescarse, acercándonos en primer lugar a la próxima playa Roja, llamada así por el tono que le da la arena y las rocas, si bien no era muy amplia, había bastante gente y pegaba el viento, por lo que cambiamos de opinión y nos dirigimos a la playa de Kamari, situada a unos 12 kms de Akrotiri y al norte del monte del Cabo Mesa Bouno, es decir, al lado opuesto de la de Perissa.

La zona de Kamari es realmente agradable y tiene muy buen ambiente, está llena de restaurantes, tiendas y alojamientos y la playa posee todas las facilidades, siendo de arena negra volcánica por lo que el calor que desprende impide ir descalzo salvo en la orilla. Las aguas aquí son transparentes y aprovechamos para bucear y nadar tranquilamente hasta que nuestros estómagos nos fueron recordando, exagerando un pelín, que habían entrado en reserva :).

Tienda de artesanía en Pyrgos

Tienda de artesanía en Pyrgos

De camino a Imerovigli, donde estaba el alojamiento para la siguiente noche (llevábamos el equipaje en el maletero) paramos a comer en el pueblo de Pyrgos, en la zona central de la isla entre la caldera y el lado oriental y del que habíamos oído que merecía un paseo. En la propia carretera que cruza el pueblo dimos con el restaurante “Kantounis”, eligiendo una vez más la mousaka como plato principal acompañada de ensalada griega y queso feta con miel, delicioso como seguro estaréis imaginando 😛 (22 € para los dos). En cuanto al pueblo, después de comer subimos a los restos de su castillo, desde el que hay buenas vistas hacia el este de la isla, aunque en ese momento la bruma restaba visibilidad.

El Villa Happening

El Villa Happening

Continuamos nuestra ruta hacia Imerovigli para buscar el Villa Happening (lo encontramos a la primera), un fabuloso hotel de gestión familiar muy bien equipado y situado, pues la caldera apenas quedaba a varias decenas de metros. Nuestra habitación doble costó 90 € por una noche e incluía TV, wifi, baño completo, nevera y una pequeña cocina, además contaba con un patio con vistas al lado noreste y con la típica decoración en blanco y azul tan característica de las Cícladas. Una vez instalados salimos a pasear y ver la puesta de sol, siendo un lugar ideal para ello la iglesia de Agios Georgios, convenientemente emplazada en los acantilados y que ofrece unas vistas que quitan el hipo, fijando nuestras miradas en los tonos que producía el sol en su descenso sobre el mar y la propia Santorini.

Vistas desde Imerovigli

Vistas desde Imerovigli

Imerovigli es la población más al norte de las tres que están juntas, Fira (la capital), Firostefani y la ya mencionada, todas ellas mirando a los acantilados que dan a la caldera y con callejuelas serpenteantes y construcciones escalonadas a modo de gradas sobre el cráter del volcán, es un lugar único sin duda por su peculiaridad y muy animado, como es lógico, sobre todo en verano.

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Al crepúsculo seguimos un pequeño camino peatonal que lleva a Fira (previo paso por Firostefani) sin perder de vista la caldera y que nos llevaría una media hora, cenando allí en el gyros “Why not” por 12 € los dos, para regresar a la noche cuando nos cansamos de ver puestos y tiendas. En resumen un día completo con playa, un poco de Historia y panorámicas para no olvidar.

El sol cae sobre Santorini

El sol cae sobre Santorini

DÍAS 14 Y 15- FIRA, OIA Y REGRESO A ESPAÑA

Nuestro último día en Grecia empezó con un buen madrugón para ver el amanecer desde el patio del hotel, otro rato de descanso y poco a poco espabilarnos y poner rumbo a la capital de la isla con el equipaje en el coche ya. Tanto en Fira como Oia, los dos pueblos más turísticos, hay parkings gratuitos en los lados opuestos a la caldera que son la mejor (y quizás única) opción.

Amanece en el hotel

Amanece en el hotel

El Hyundai Atos

El Hyundai Atos

Una vez en Fira recorrimos el centro, más animado que por la tarde-noche del día anterior, entre multitud de tiendas de todo tipo y las magníficas vistas que el despejado día proporcionaba de los acantilados desde la terminal del funicular al puerto antiguo (no bajamos), pasando también junto a la Catedral Ortodoxa y el Museo Prehistórico de la Tera Antigua (3 € la entrada pero estaba cerrado), por lo que visitamos el Museo Arqueológico (también 3 €) donde hay piezas diversas de los yacimientos de la isla, principalmente Akrotiri y Tera.

Vista de la caldera a la altura de Athinios

Vista de la caldera a la altura de Athinios

La verdad es que el calor apretaba y encontramos un respiro en el restaurante “Mama`s”, junto a la plaza mayor, pidiendo pasta y bebidas frías a 11 € por cabeza. Después de comer avanzamos hasta Oia (unos 11 kms), en el extremo norte de la isla y como decía un importante núcleo turístico, si bien primero seguimos la carretera hasta el pequeño puerto de la bahía de Amoudi, en el cual ya no hay salida por lo que no fue buena idea, ya que el volumen de coches lo convirtió en una ratonera donde estuvimos un rato más de lo deseado.

De vuelta a Oia y tras aparcar paseamos por la población entre restaurantes, bares y alojamientos escalonados con vistas y más de una piscina de horizonte infinito, y es que el principal atractivo de este pueblo son las vistas que ofrece sobre todo al atardecer, pues su disposición junto a las pequeñas iglesias orientadas al oeste hace que las fotos salgan perfectas aunque no se tenga ni idea de ello.

Desde la terraza de Oia

Desde la terraza de Oia

Por contra eso supone que la gente se agolpe en sus callejuelas para buscar la mejor perspectiva, motivo que obliga a llegar temprano para acomodarse en el lugar que más guste. Así fue como después de tomar algo en una de las múltiples terrazas que inundan Oia encontramos una pequeña esquina en las ruinas del Castillo desde la que seguir la última puesta de sol del viaje.

En uno de los lugares más fotografiados

En uno de los lugares más fotografiados

Sólo nos quedaba comprar algo rápido para cenar (unas empanadas) e ir al aeropuerto (17 kms desde Oia), dejando el coche en el parking siguiendo las instrucciones que nos habían dado y esperando con paciencia el vuelo de Ryanair a Atenas (recuerdo el precio de 37,28 € cada uno más los 28 € por facturar una maleta) que salió casi puntual a las 00:30 horas de la madrugada. En la capital helena nos aguardaban unas horas de escala hasta el vuelo a Barcelona (compañía Vueling, 260 € ida y vuelta cada uno, más 40 € de una maleta facturada) y ya en España un tren a Castellón, a donde llegamos a mediodía aproximadamente. Como comentario final de este viaje me reafirmo en lo que os comentaba en la introducción, Grecia es un destino veraniego ideal por la combinación de playas e Historia y cultura que ofrece, siendo testigos de ello en todo momento durante nuestra estancia en Atenas y en alguna de las muchas islas que forman las Cícladas, todo ello acompañado de su deliciosa comida que, no nos engañemos, no se olvida de un día para otro. Espero como siempre que este diario de viaje os sea de utilidad a la hora de planificar el vuestro y ¡¡¡hasta muy pronto!!! 😉 🙂 :D.

Puesta de sol en Oia

Puesta de sol en Oia

 

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