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GRE-3, PAROS Y ANTIPAROS

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DÍA 6- SIGUIENTE ETAPA: PAROS

La entrada por la bahía de Parikia (la capital de la isla) una vez que se dobla el cabo Agios Fokas es preciosa, con el blanco de la ciudad esparciéndose por las laderas de las colinas cercanas y hasta la misma orilla. Paros destaca tanto por sus playas, con aguas transparentes e ideales para el buceo, como por sus típicos pueblos costeros y de interior donde se respira ambiente mediterráneo.

Llegando a Parikia

Llegando a Parikia

Una vez en tierra hubo que emplearse a fondo y preguntar un par de veces para localizar el Jasmine (junto a la calle de circunvalación, mejor ver el enlace), alojamiento reservado un par de días antes por 50 € la noche y que resultó ser una maravilla, todo muy limpio, baño equipado, aire acondicionado, TV, wifi, nevera propia y un pequeño patio muy majo, a lo que hay que sumar la total amabilidad de la pareja que lleva el negocio, Dimitri y Ekaterina. El sitio en el que comimos (en la River Road, cerca del paseo y de nombre sólo griego, Περί ορέξεως) fue un éxito también, calamares, queso frito y mousaka a 11 € cada uno, buenísimo para variar :).

Playa de Livadia

Playa de Livadia

Para la tarde planeamos una actividad lo más relajada posible, eligiendo la playa urbana de Livadia para tumbarnos a disfrutar del sol, la arena y el agua, se puede ir bien andando pues apenas está a unos centenares de metros al norte del centro (desde el alojamiento nos llevaría unos 20 minutos). Permanecimos allí hasta la puesta de sol, que bien merece la pena -como todas las que se puedan ver por las islas griegas- pasando un rato muy agradable en conjunto. Tanto a la ida como a la vuelta fuimos deteniéndonos y preguntando en los numerosos locales de alquiler de motos y pequeños vehículos que vimos, comprobando en primer lugar los problemas de disponibilidad al ser temporada alta así como los precios, cuya media era de 30 € por día (para las motos) y el doble para los buggies, quedando en volver a la mañana siguiente para coger una pero sin concretar nada con ninguno de los dos sitios en los que había opciones.

Puesta de sol en Livadia

Puesta de sol en Livadia

La tónica de la noche tampoco fue diferente al resto del día, tranquilo y reparador, deambulando sin prisa ninguna por el animado paseo marítimo de Parikia, entre tiendas y restaurantes de un lado y la oscuridad del mar por el otro, eligiendo la pizzería “Impasto” para coger un par de porciones con bebidas (8 € los dos) y probando los loukoumades por 5 €, un típico postre griego parecido a unos buñuelos acompañados de miel, helado de vainilla y nueces del que me declaro admirador :P. Tras ello quedaba callejear por el Kastro, o lo que es lo mismo el bullicioso barrio de la zona donde antaño había una fortaleza (del siglo XIII) y que hoy en día alberga multitud de tiendas de productos típicos, joyería, recuerdos…un poco de todo vaya.

Paseo marítimo de Parikia

Paseo marítimo de Parikia

DÍA 7- NORTE Y CENTRO DE PAROS EN MOTO

Previa visita rápida a la preciosa iglesia Panagia Ekatondapyliani (gratis) nos dirigimos a Livadia para buscar una moto con la que explorar la isla, decidiéndonos por la que nos ofrecían en “Paros Bikes” a 30 € el día (posibilidad de seguro completo por 5 € más), un poco vieja pero no quedaba más remedio.

Entrada a la iglesia

Entrada a la iglesia

La bautizamos como “Tigretón” y como era de esperar nos la dieron con el combustible justo para llegar a la gasolinera, repostando y saliendo de la ciudad por la carretera a Naousa hasta llegar al desvío a las playas de Kolimbythres y Monastiri junto a la bonita bahía de Plastira. Decidimos ir a la de Monastiri (unos 12 kms desde Parikia), una impoluta playa de aguas cristalinas al igual que las del resto de la bahía, como ya habíamos advertido mientras seguíamos la línea de costa para llegar hasta aquí, disfrutando del sol, el agua y el buceo así como de la tranquilidad de la zona. Un buen primer plato sin duda, pero los siguientes no se quedarían atrás, pues nuestro siguiente descubrimiento fue el encantador pueblo de pescadores de Naousa, a sólo 8 kms desde la playa, lugar que atrae ya a bastantes turistas pero que mantiene su esencia intacta, caminando entre sus callejones del centro, su pequeño paseo frente al puerto lleno de restaurantes y pulpos colgados secándose o su particular fortaleza rodeada de mar desde la que se ve el pueblo al completo.

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Aprovechamos para comer en uno de ellos pasta y kleftiko, un guiso a base de carne de cordero tan bueno como pesado (sobre todo para el calor que hacía), todo a 22 € los dos. Nos subimos a “Tigretón”, que se estaba portando muy bien la verdad, y dejando atrás el blanco y el azul de Naousa nos dirigimos otros 5 kms al este hasta la playa de Santa María, donde buscando un poco dimos con unas piedras cómodas para tumbarnos y lanzarnos al agua tranquilamente, pues lo que es la playa de arena estaba a tope.

Playa de Santa María con Naxos al fondo

Playa de Santa María con Naxos al fondo

Otro lugar ideal para bucear y darse un buen baño con la cercana isla de Naxos de fondo, dando así la sesión playera del día por terminada y poniendo rumbo a las villas del interior de la isla, concretamente Kostos y Lefkes.

Camino del interior

Camino del interior

Para llegar al primero hay que regresar a Naousa y coger la carretera de Ambelas hacia el sur hasta que se llega al desvío a la derecha donde ya están indicados, empezando a subir cuestas y pasar curvas, lo que hace el camino entretenido y con buenas vistas y recorriendo unos 11 kms hasta Kostos. Una vez allí nos vimos casi solos en un pintoresco pueblecito con sus iglesias y vistas hacia la costa, continuando hasta Lefkes (a 4 kms), antigua capital de la isla y hoy atractiva villa con sus casas escalonadas, la catedral de Agias Trias como construcción principal y un buen ambiente general. Sin duda una perfecta incursión a los pueblos de interior, con sus similitudes y también diferencias con los costeros.

Pueblo de Kostos

Pueblo de Kostos

Regresamos a Parikia (12 kms) por la carretera principal con tiempo suficiente de materializar los cambios de planes que ya teníamos decididos, que consistían en no ir a la isla de Milos y alargar un día la estancia en Paros y también la de Naxos, viendo menos islas pero de forma más completa. El problema fue el de siempre, la temporada alta, primero en el alquiler de motos nos dijeron que al día siguiente podría ser pero con otra moto exactamente igual pero aparentemente en mejor estado (y mismo precio), así que bien a priori (aunque acabamos muy contentos con “Tigretón” y su comportamiento), en cuanto al alojamiento Dimitri nos dijo que no había disponibilidad pero que podíamos irnos a otro por un precio similar que era de su cuñada, o lo estaba preparando porque no tenía ni nombre, situado frente a la gasolinera de “Ekos” en la carretera de Naousa, por lo que el plan fue viable.

El pintoresco Lefkes

El pintoresco Lefkes

En cuanto a los problemas para encontrar alojamiento en Naxos hicieron que en tres días tuviéramos tres diferentes, pero eso ya queda para el siguiente capítulo. El trámite que faltaba ya, al salir a pasear de noche, fue el de comprar en una agencia el billete a Naxos (11 € cada uno con Blue Star) y ya teníamos la tranquilidad de tener organizados nuestros próximos pasos. Para cenar mantuvimos la combinación de pizza y loukoumades que tan bien nos fue el día anterior y en los mismos sitios por supuesto, cerrando la jornada con un paseo por la calle del mercado curioseando por sus puestos. Fue un día muy completo y aprovechado que nos permitió conocer en un recorrido de algo más de 50 kms en total tanto los pueblos del interior y centro de la isla como la zona norte de playas y costa.

DÍA 8- EXCURSIÓN A ANTIPAROS EN MOTO

Dimitri no nos puso pegas en dejar allí el equipaje y hacer el cambio de alojamiento por la tarde, así que podíamos aprovechar que teníamos aparcado en la puerta a “Tigretón Junior” (como bautizamos a la nueva moto) para salir directamente por la carretera de circunvalación hacia el sur hasta el pequeño puerto de Pounta (a 8 kms) y embarcar allí en las barcazas que cruzan a Antiparos, que queda justo enfrente.

Barcaza a Antiparos

Barcaza a Antiparos

El horario es amplio (más de 40 viajes al día) y el precio bajo, pagando 3,80 € por dos personas (1,20 € cada una) y la moto (1,40 €) para un trayecto, la travesía no supone más de media hora sin que en ningún momento se pierda de vista el fondo entre la poca profundidad que hay y la claridad del agua. Una vez en la capital (se llama también Antiparos) de esta pequeña isla de apenas 1.000 habitantes decidimos empezar por los puntos más lejanos al sur e irnos acercando progresivamente durante el día, llegando hasta la playa de Soros tras recorrer unos 10 kms, si bien no nos acabó de convencer (por el tema del buceo) y buscando y buscando dimos con la cala de Apandima, en la carretera principal y justo antes del desvío a la cueva de Antiparos viniendo del sur (a muy poca distancia de Soros).

Cala de Apandima

Cala de Apandima

Resultó ser esta una preciosa cala con un pequeño muelle, las aguas tan transparentes como esperábamos y un marco estupendo donde pasar la mañana nadando, buceando y del agua a la toalla y viceversa, además al llegar temprano estábamos casi solos y poco a poco fue cogiendo ambiente sin que llegara a ser excesivo.

"Tigretón Junior" en Antiparos

“Tigretón Junior” en Antiparos

Cuando nos apeteció y el sol comenzaba a apretar en serio buscamos refugio en la Cueva de Antiparos (a unos 3 kms de la cala), un lugar ideal donde refrescarse de forma natural, la entrada cuesta 5 € y se baja una cantidad de escalones considerables hasta llegar a la parte más profunda visitable, convenientemente iluminada y con presencia de estalactitas y estalagmitas. A la salida (o entrada) hay una pequeña iglesia decorada y pintada al estilo clásico de las Cícladas que por lo menos ese día estaba abierta y fue digna de visitarse.

Interior de la cueva de Antiparos

Interior de la cueva de Antiparos

La panorámica desde arriba también merece la pena y en un día tan despejado era espléndida, con la hermana mayor, Paros, como telón de fondo. Regresamos a la capital, Antiparos, por 8 kms de caminos secundarios (estrechos pero asfaltados, atravesando también la villa de Kampos) encontrando aparcamiento al inicio del paseo junto al puerto, que es la zona donde empiezan las tabernas y los restaurantes, sin tardar mucho en decidirnos (es lo que tiene el hambre), de hecho nos quedamos en el primero que hacía esquina y de nombre sólo griego, el “Σταθερός”, muy colorido y donde probamos el pulpo tan típico de la región junto a unas albóndigas por 18,50 € los dos.

Pequeña iglesia en la entrada a la cueva

Pequeña iglesia en la entrada a la cueva

Que mejor que bajar la comida de paseo por el pueblo, que para sorpresa nuestra estaba animadillo, con bonitas calles que subían a lo que supuestamente eran las ruinas de un castillo veneciano del siglo XIII del que poco queda ya, para continuar después con las calas situadas al final del pueblo al oeste, como la de Sifreiko, donde tampoco duramos mucho dado que es por donde venía el viento y el oleaje era mayor, con el agua más revuelta. En sustitución de ello, ya que había tiempo todavía, buscaríamos una última playa pero ya en Paros, repostando primero euro y medio (es lo que pasa cuando se quiere ajustar bien para no regalar mucha gasolina) y cruzando en la barcaza de las 18 horas (otros 3,80 €), acabando en la playa de Irini, señalizada desde la principal que va de Pounta a Parikia.

Nos sentimos muy a gusto dándonos otro baño más mientras el sol iba ya bajando, con los característicos tonos anaranjados que produce, un agua totalmente en calma y una temperatura más suave y agradable.

Playa de Irini en Paros

Playa de Irini en Paros

En la principal ciudad de Paros nos esperaba el cambio de alojamiento, que no pudo ser mejor, pues el bueno de Dimitri nos gestionó un vehículo familiar que nos llevara al otro sitio con el equipaje, recibiéndonos su cuñada que nos enseñó la habitación y nos explicó todo en perfecto griego y con total convicción (ni papa de inglés), pero las ganas hicieron el resto y supimos de lo que nos estaba hablando (más o menos :D, claro), la habitación (no supimos el nombre) estaba muy bien también, con aire acondicionado, baño equipado, nevera, TV lo único sin wifi, además nos cobró menos de lo esperado (fueron 43 € en vez de 50) y al pedirnos, por lo del corralito, que si podíamos pagar en metálico fue imposible negarnos, amabilidad máxima desde luego.

Pizzería "Impasto"

Pizzería “Impasto”

Los sabrosos loukoumades

Los sabrosos loukoumades

Ya aseados emprendimos una última vuelta por el paseo marítimo, respondiéndonos con celeridad a la pregunta ¿y qué cenamos?, pues claro que sí, pizza y loukoumades 🙂 :P, no hay dos sin tres, nunca mejor dicho bueno, bonito y barato (8 €+5 € los dos) pero esta vez como clientes habituales ya, pues nos reconocieron en cuanto entramos. No podíamos irnos de Paros con mejor sabor de boca, esta isla nos sorprendió en el buen sentido y fue muy acertado pasar aquí más tiempo aun a costa de dejar otras islas de lado que quedarán ahí para futuras ocasiones, por qué no.

DÍA 9- A POR OTRA ISLA: NAXOS Y SU CAPITAL, HORA

"Blue Star Naxos"

“Blue Star Naxos”

Desde el nuevo alojamiento el puerto quedaba cerca, por lo que tras despedirnos de nuestra anfitriona nos dirigimos a la terminal, en esta ocasión embarcaríamos en el barco “Blue Star Naxos” (de la compañía Blue Star, recuerdo que costó 11 € por cabeza) y gemelo del que nos llevó a Paros, razón que hizo que nos resultara familiar. En apenas una hora de navegación se rodea la isla de Paros por el norte para acceder directamente a la capital y puerto principal de Naxos, Hora, aventura que os relato en el siguiente capítulo…

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