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TAI-2, AYUTTHAYA Y SUKHOTHAI

DÍA 9 (4)- 03/04/13 RUMBO A AYUTTHAYA, LA ANTIGUA CAPITAL DE SIAM

Este día enlaza con el 3 de Bangkok, pues aquí iniciamos nuestro recorrido hacia el norte de Tailandia y otros países del sudeste asiático. Salimos tras desayunar en la zona del alojamiento (Khao San road) cogiendo un taxi hasta la estación de tren de Hua Lamphong que nos cobró 200 THB=4,99 € negándose a poner el taxímetro (tal cual suena, tanto él como otros taxis a los que preguntamos antes). Para este trayecto elegimos el tren comprando el billete de 3ª clase (por el inigualable precio de 15 THB=0,37 € cada uno) y tardando casi dos horas y media en cubrir los 70 kms que separan Ayutthaya de la capital (repito el enlace de The man in seat 61, que explica en inglés todo lo referente a este transporte).

Tren en la estación de Ayutthaya

Tren en la estación de Ayutthaya

Es un medio excelente para observar la vida diaria de los lugareños y el paisaje, el tren no va rápido (como ya habréis deducido) y en 3ª clase no hay aire acondicionado pero se va con todas las ventanas abiertas por lo que uno se puede ir asomando (con cuidado) y disfrutando de la brisa (y polvo) que va entrando, además a bordo del tren no dejan de pasar vendedores con comida sobre todo, que suben y bajan en las estaciones continuamente. Ya en Ayutthaya buscamos alojamiento siguiendo el criterio de máxima proximidad a la estación (pues continuaríamos nuestro viaje en tren) encontrando la Saifon Guest House en la calle que va hacia el río y zona antigua de la ciudad, la cual tiene wifi, ventiladores, restaurante propio, muy buena ubicación y precio por supuesto, la noche costó 200 THB=4,99 € la habitación doble, lo malo fue el baño compartido (muy justo) y que no nos dieron toallas (ya llevábamos). Esta ciudad fue la capital del reino de Siam desde el siglo XIII al XVIII, cuando fue invadida por los birmanos dejando las ruinas que hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. La parte antigua y por lo tanto la mayoría de templos están en una isla formada por la confluencia de dos ríos y un canal, llegando a ella gracias a un diminuto ferry que cruza el río (cuesta 4 THB=0,10 € por persona) cuyo embarcadero estaba muy cercano al alojamiento y estación de tren. Teníamos claro, pese a los casi 40º C, que visitaríamos el parque histórico en bicicleta (imprescindible llevar una gorra e ir comprando agua) encontrando nada más llegar a la isla varios locales.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En el primero de ellos alquilamos las bicis por 40 THB=0,99 € cada una al día (hay que dejar documento de fianza, por ejemplo el DNI) y recorrimos algo más de un kilómetro hasta llegar al templo Wat Ratchaburana (queda al noreste de la zona de ruinas y templos, la entrada cuesta 50 THB=1,24 € por cabeza) que destaca por su impresionante “prang” (viene a ser la torre principal y más alta) lleno de detalles (esculturas de seres mitológicos en su mayoría ) y rodeado de 4 estupas. Después comimos en un restaurante enfrente del templo (340 THB=8,45 € los dos y entramos por otros 50 THB=1,24 € cada uno a visitar el Wat Maha That (justo al sur del primero), que es famoso por una cabeza de Buda que está entre las raíces de un árbol y que nadie sabe cómo llegó hasta ahí. Paseamos sin prisa continuando con las bicis hacia el oeste junto a varios lagos, cruzando algún pequeño puente y todo ello mientras íbamos dejando atrás más esculturas y pequeñas ruinas, sencillamente precioso. Pasamos sin entrar por el Wat Phra Ram (entrada 50 THB=1,24 €) y llegamos al Wat Phra Si Sanphet (otros 50 THB=1,24 €, hacer constar que si se tiene la idea de ver todos los templos de la ciudad existe un pase por 220 THB=5,49 €), que fue el más importante dentro ya del antiguo Palacio Real y está dominado por tres enormes estupas colocadas en línea. Por último visitamos el reconstruido edificio del Wihan Phra Mongkhon Bophit (al lado del anterior templo y de acceso gratuito), que alberga en su interior un gran Buda de bronce.

Esperando a los turistas

Esperando a los turistas

El tiempo pasó rápido y decidimos volver (los templos suelen cerrar pronto) sin llegar a visitar algunos de los ubicados fuera de la isla, como el Wat Chai Wattanaram (con otro altísimo “prang”) o el Wat Kasatrathirat, sin duda un día es suficiente para ver lo mejor pero bien puede uno quedarse en Ayutthaya más tiempo, pues hay multitud de cosas que ver. Regresamos hacia el embarcadero del este de la isla pasando por la calle Pa Thon, justo al sur del parque histórico, viendo a varios elefantes engalanados esperando su turno para llevar a los turistas a dar un paseo, sin duda es una forma original de descubrir estos templos, nosotros ya teníamos pensado montar en elefante en Chiang Mai y para ser honesto hubiera sido mucho mejor hacerlo aquí, primero por el entorno y segundo porque según la guía estos elefantes están bien tratados, cosa que donde fuimos en Chiang Mai no puedo asegurar. Recuperamos nuestros DNI al dejar las bicis, cruzamos de nuevo el río (4 THB=0,10 €), compramos los billetes de tren para el día siguiente en la estación y cenamos comida tailandesa en el propio alojamiento a mucho mejor precio (125 THB=3,10 € los dos). El día dio para mucho, Ayutthaya es un lugar que hay que visitar sin prisa, parándose entre los vestigios de la que fue ciudad más importante de la región y disfrutando de cada detalle, además tiene el tamaño ideal para hacerlo en bicicleta y si no os animáis por el calor no os preocupéis, los tuk-tuk os estarán esperando con los brazos abiertos.

DÍA 10 (5)- 04/04/13 DESCUBRIENDO EL PAISAJE DESDE EL TREN A PHITSANULOK

Desayunamos en nuestro alojamiento y andando en tres minutos a la estación, cogiendo el tren a Phitsanulok hacia las 9.15 horas (llegó con 40 minutos de retraso).

2ª clase del tren

2ª clase del tren

En marcha

En marcha

Para este trayecto compramos billete de 2ª clase el día anterior por 245 THB=6,12 € cada uno, no tenía aire acondicionado pero sí ventiladores, las ventanas se podían abrir, los asientos bastante cómodos y también pasaban vendedores con diferentes cosas, de hecho comimos a bordo por unos 120 THB=2,98 € los dos. Tardó algo menos de 6 horas en recorrer 320 kms en los que pudimos observar campos y campos de arroz, zonas con palmeras, Budas y templos cercanos y lejanos y pasar por pueblos y ciudades, como ya he dicho una inmejorable manera de descubrir el paisaje tailandés.

Aspecto interior del vagón de 2ª clase

Aspecto interior del vagón de 2ª clase

Phitsanulok no es una de las ciudades más conocidas del país pero tiene cosas interesantes que ver y sería nuestra base para visitar las ruinas de la cercana Sukhothai, actualmente tiene unos 85.000 habitantes. Una vez allí nos acercamos a los alojamientos próximos a la estación quedándonos en el hotel Pitsanuloke, justo enfrente, a 280 THB=6,96 € la noche en una habitación doble con ventilador, toallas, baño propio (pero de cuclillas, que dicen que son más naturales) y sin wifi. Dejamos las cosas y cogimos un tuk-tuk en la estación de tren para ir a la zona donde están los dos templos más importantes de la ciudad, con la ventaja de que aquí la tarifa era fija e incluso había un cartel en la propia estación (60 THB=1,49 € hasta el Wat Phra Si Ratana Mahathat).

El maravilloso Wat Phra Si Ratana Mahathat

El maravilloso Wat Phra Si Ratana Mahathat

El citado templo (de entrada gratuita) se lleva la fama gracias a un precioso Buda de bronce con un aura con cabezas de dragón y serpiente en sus extremos, es de los más venerados del país. La visita fue más valiosa si cabe, pues en un momento el templo se llenó y unos monjes comenzaron unas oraciones a las que prestamos atención en silencio, sintiéndonos parte de la vida diaria de los lugareños, además había muy pocos occidentales. Seguidamente sólo tuvimos que cruzar la calle para llegar al Wat Ratburana, también gratis, visitando su enorme estupa y la barca de madera usada por el rey Rama IV que según parece concede deseos a quien pase por debajo 3 ó 9 veces. Regresamos al alojamiento andando por las calles de esta ciudad (unos 10-15 minutos) en la que todavía puedes llamar la atención por ser occidental, como nos sucedió en una heladería donde paramos a refrescarnos. Aprovechamos para comprar los billetes de tren a Chiang Mai (nos atrevimos con la 3ª clase, pero eso ya lo contaré después) para el día 6 de abril, descubriendo para cenar el animado mercado nocturno que hay detrás de la estación y del hotel por tanto, con todo tipo de comida (desde brochetas de carne o fruta hasta diferentes clases de insectos para los más atrevidos) y muy barato, no gastaríamos más de 120 THB=2,98 € para los dos y compramos suficientes brochetas de carne, agua y unos dulces de postre que estaban buenísimos.

Sin duda es un lugar totalmente recomendable donde apenas había extranjeros pudiendo disfrutar de su autenticidad, ampliando esta idea a toda la ciudad, o dicho de otro modo, que fue un gran acierto hacer escala en Phitsanulok.

DÍA 11 (6)- 05/04/13 EN BICI POR EL PARQUE HISTÓRICO DE SUKHOTHAI

Con un par de trozos de piña que compramos en el mercado nos dirigimos a la estación de autobuses cogiendo un tuk-tuk en la de tren por 60 THB=1,49 € (está 2 kms al este del centro), encontrando el número 34 que va hasta el pueblo moderno de Sukhothai y tiene parada en el parque histórico (a 10 kms del pueblo), el billete para el viaje de ida costó 50 THB=1,24 € por cabeza y tarda una hora y media aproximadamente (hay unos 70 kms).

Bus a Sukhothai

Bus a Sukhothai

El autobús era viejo y sin aire acondicionado pero con las ventanas abiertas se iba bien, una vez a bordo nos dimos cuenta de que paraba muy cerca del Wat Phra Si Ratana Mahathat (en la carretera 12, que cruza Phitsanulok), lo que quiere decir que en 10 minutos andando lo hubiéramos cogido allí ahorrándonos el tuk-tuk, en cualquier caso lo apuntamos para la vuelta. Llegamos al recinto histórico casi a mediodía (el autobús deja enfrente del acceso este de la zona centro), aprovechando para comer en unos puestos que hay (noodles por 120 THB=2,98 € los dos) y alquilar unas bicis por 30 THB=0,75 € cada una para el resto del día. El reino de Sukhothai tuvo unos 200 años de esplendor (siglos XIII-XV) antes de ser absorbido por Ayutthaya, actualmente hay tres zonas principales visitables, la centro, norte y oeste. La entrada para cada una de ellas es de 100 THB=2,49 € por persona más 10 THB=0,25 € por bici, que será imprescindible si se quiere visitar las zonas oeste o norte (nosotros vimos la centro y la oeste) ya que hay más distancia que recorrer.

Con la bici por el parque histórico

Con la bici por el parque histórico

Empezamos entrando en la zona centro (en total 220 THB=5,49 € por dos personas y dos bicis) visitando el moderno monumento al rey Ramkhamhaeng, el más próspero de los que gobernaron el reino de Sukhothai, para continuar con el precioso Wat Sa Si cuyos restos se alzan en una isla en el centro de un lago, con un Buda, una estupa o “chedi” (termino utilizado en esta zona para referirse al monumento budista por excelencia) y los restos de las columnas del edificio que lo cubría. Desde aquí y para seguir el recorrido de la forma más natural posible nos dirigimos a la zona oeste (dejando para la vuelta los templos más importantes de la zona centro) recorriendo unos 2,5 kms por la carretera 12 hasta el acceso a dicha zona, con mucho calor eso si (una vez más la gorra era esencial e íbamos comprando agua casi en cada puestecillo) y volviendo a pagar 220 THB=5,49 € como entrada.

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Para ser honesto la zona oeste es la que está peor conservada y apenas hay un templo que merece la pena visitarse, es posible que ir a la zona norte hubiera sido una mejor opción al contar con dos interesantes ruinas, pero de cualquier manera disfrutamos del paseo en bici por esta zona y de la visita al Wat Saphan Hin, un templo al que se llega subiendo unas escaleras de pizarra con mucho encanto, con buenas vistas (aunque la bruma reinante nos impidió ver con claridad el conjunto histórico) y un Buda de pie. Continuamos nuestro recorrido como se puede ver en el mapa, pasando por varias ruinas pequeñas como el Wat Chedi Ngam o el Wat Pa Ma Muang hasta llegar de nuevo a la zona centro (ya teníamos la entrada) por la puerta Or, encontrándonos casi de frente con el Wat Tra Phang Ngoen (con su llamativa “chedi”) y a la derecha de éste el Wat Si Sawai, un muy bien conservado conjunto de tres torres de estilo jemer rodeado de un foso.

Foto con efecto "maqueta"

Foto con efecto “maqueta”

Acabamos nuestra ruta en el templo más grande y más importante, el Wat Mahathat, justo al norte del anterior, que se cree que fue el centro espiritual del reino y del que actualmente se conservan estupas, diversas figuras de Buda y restos de las columnas que soportaban un edificio ya inexistente. Pasear por estas ruinas Patrimonio de la Humanidad es realmente agradable, todo está muy cuidado (especialmente la zona centro) y en ningún momento hay sensación de que está demasiado concurrido debido a la extensión del lugar. Un día es suficiente para descubrirlo, de hecho nosotros visitamos sin ninguna prisa dos zonas y llegamos a mediodía por lo que de madrugar más daría tiempo a ver las tres sin problemas e incluso el pequeño museo que hay.

Imagen del río a su paso por  phitsanulok

Imagen del río a su paso por phitsanulok

El último autobús nº 34 de vuelta llegó puntual a las 5 de la tarde (50 THB=1, 24 € cada uno) llegando a Phitsanulok en una hora y media. Tras ducharnos salimos a pasear por la zona del río Nan (queda muy cerca al oeste de la estación) disfrutando de lo animado del lugar, gente haciendo deporte, puestos de comida, otros que daban masajes y todo un enorme mercadillo con ropa y objetos para curiosear, sin embargo decidimos cenar en el mercado de comida junto a la estación que descubrimos el día anterior y que tanto nos gustó (nos gastamos no más de 140 THB=3,48 € entre los dos), para continuar deambulando por el mercadillo junto al río después. Mi reflexión de este día no podía ser mejor, como si hubiera retrocedido en el tiempo en las ruinas de Sukhothai haciéndome una idea de cómo pudo ser pero sobre todo deleitándome de cómo es hoy y continuar empapándome de la vida diaria de una ciudad tailandesa cualquiera, todo ello aderezado con un poco de comida local, lo dicho ¿se puede pedir más?.

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